CAPÍTULO DIECINUEVE Oliver casi no podía creer lo que estaba oyendo. ¡Sir Isaac Newton era uno de sus héroes! —¿Newton? —tartamudeó—. ¿Cómo el científico? ¿El hombre que descubrió la gravedad? Desde donde estaba en el umbral, la doncella soltó una risita. —Bueno, lo que ha d*********o no lo sé, chico, eso escapa a mi cabeza. Pero creo que es un genio de la ciencia. Se marchó de Londres por la plaga y acaba de regresar allí. Pensar en la plaga ponía las cosas un poco en perspectiva para Oliver. Aunque la misión por encontrar a Isaac Newton era excitante, la Inglaterra del siglo diecisiete era un lugar peligroso. Por no decir insalubre. Había todo tipo de enfermedades que podía contraer. ¡Oliver incluso había leído en un libro de historia que la mayoría de las personas tenían piojos! L

