El día en el parque había sido perfecto. Sofía había corrido de un lado a otro, riendo y gritando de emoción, mientras Emma y Simón la seguían, disfrutando del sol y de la compañía mutua.
Cuando llegó la hora de irse, Sofía se despidió de Emma con un gran abrazo. "Gracias, Emma, fue el mejor día del año", dijo, sonriendo.
Emma se rió y le devolvió el abrazo. "Me alegra que te haya gustado, Sofía. Eres una niña increíble."
Simón se acercó a Emma, sonriendo. "Gracias por todo, Emma. Ha sido un día genial. ¿Por qué no te unes a nosotros para cenar? Sofía ha estado hablando de hacer pizza casera."
Emma se rió y negó con la cabeza. "Me encantaría, Simón, pero tengo planes para esta noche. Otro día, ¿vale?"
Simón asintió, intentando disimular su decepción. "Claro, otro día. Gracias de nuevo, Emma."
Emma llegó a la oficina con una sonrisa en la cara, intentando disimular su emoción. Simón ya estaba allí, trabajando en su computadora.
"Hola, Emma", dijo Simón, levantando la vista. "Buenos días."
"Hola, Simón", respondió Emma, intentando sonar casual. "¿Cómo estás?"
Simón asintió. "Estoy bien, gracias. He estado trabajando en el proyecto de marketing. Quería mostrarte algunas ideas que tuve anoche."
Emma se acercó a su escritorio, intentando no mirar a Simón demasiado. "Genial, muéstramelas."
Simón se levantó y se acercó a ella, mostrando las ideas en su computadora. Emma se sintió un poco nerviosa, consciente de la proximidad de Simón.
Las ideas eran buenas, y Emma se encontró asintiendo y haciendo preguntas. Simón se rió y explicó sus pensamientos, y Emma se sintió más relajada.
De repente, la puerta de la oficina se abrió y la secretaria, María, asomó la cabeza. "Emma, tienes una llamada de un cliente importante."
Emma se disculpó y se levantó para atender la llamada. Simón se sentó de nuevo en su silla, sonriendo.
Mientras Emma hablaba por teléfono, Simón no pudo evitar mirarla. Se veía hermosa, con su cabello recogido y su expresión seria.
Se dio cuenta de que estaba empezando a sentir algo más que admiración por Emma. Se sintió un poco nervioso, pero no pudo evitar sonreír.
Emma sonrió y se despidió de Sofía con un beso en la mejilla. "Cuida a tu hermano, ¿vale?"
Sofía asintió, sonriendo. "Lo haré, Emma. ¡Hasta luego!"
Simón acompañó a Emma al coche, mientras Sofía se quedaba en la puerta, saludando con la mano.
"Gracias de nuevo, Emma", dijo Simón, sonriendo. "Nos vemos en el trabajo."
Emma asintió, sonriendo. "Sí, nos vemos en el trabajo. Cuida a Sofía."
Simón asintió y se despidió de Emma con un gesto de la mano, mientras ella se alejaba en su coche.
Mientras Emma atendía la llamada, la puerta de la oficina se abrió de nuevo y Amanda, la jefa de recursos humanos, entró con una sonrisa en la cara.
"Hola, Simón", dijo Amanda, mirándolo con interés. "Quería hablar contigo sobre tu integración en la empresa."
Simón se levantó y sonrió, estrechando la mano de Amanda. "Claro, Amanda. ¿En qué puedo ayudarte?"
Amanda se sentó en la silla al lado de Simón, cruzando las piernas de manera seductora. "He estado revisando tus antecedentes, Simón, y me impresionó tu experiencia. Quería saber si te gustaría discutir algunas oportunidades de crecimiento en la empresa."
Simón asintió, sonriendo. "Me encantaría, Amanda. Gracias por pensar en mí."
Emma, que había terminado la llamada, se acercó a ellos, sonriendo. "Hola, Amanda. ¿Qué pasa?"
Amanda se levantó, sonriendo. "Hola, Emma. Estaba hablando con Simón sobre algunas oportunidades en la empresa. ¿Tienes un minuto para discutirlo?"
Emma asintió, sentándose en su silla. "Claro, Amanda. ¿Qué pasa?"
Amanda se sentó de nuevo, mirando a Simón con interés. "Bueno, Simón, como te decía, creo que tienes un gran potencial en la empresa. Me gustaría discutir algunas opciones para ti."
Simón sonrió, asintiendo. "Me encantaría, Amanda."
Emma se sintió un poco incómoda, notando la forma en que Amanda miraba a Simón. Se dio cuenta de que Amanda estaba interesada en Simón, y se sintió un poco... celosa.
"¿Por qué no vamos a mi oficina a discutirlo?", sugirió Amanda, sonriendo a Simón.
Simón asintió, levantándose. "Claro, Amanda."
Emma se quedó sentada, sintiendo un nudo en el estómago. ¿Qué estaba pasando? ¿Amanda estaba intentando robarle a Simón?
Amanda se levantó, sonriendo a Emma. "Emma, ¿quieres unirte a nosotros?"
Emma negó con la cabeza, sonriendo. "No, gracias, Amanda. Tengo mucho trabajo que hacer aquí."
Amanda asintió, sonriendo. "Claro. Simón, ¿vamos?"
Simón asintió, sonriendo a Emma. "Nos vemos luego, Emma."
Emma asintió, intentando sonreír. "Claro, Simón. Buena suerte."
La puerta se cerró detrás de ellos, y Emma se quedó sola en la oficina, sintiendo un nudo en el estómago. ¿Qué iba a pasar ahora?
Se levantó y se acercó a la ventana, mirando hacia afuera. La ciudad estaba llena de gente, pero Emma se sentía sola. ¿Estaba celosa de Amanda? ¿O estaba empezando a sentir algo por Simón?
No tuvo tiempo de pensar más en eso, porque la puerta se abrió de nuevo y María, la secretaria, asomó la cabeza. "Emma, tienes una llamada de un cliente importante."
Emma suspiró, intentando sacudir la sensación de inquietud. "Claro, María. Pásamelo."
Emma se sentó en su silla, intentando concentrarse en la llamada del cliente. Pero justo cuando estaba a punto de responder, la puerta de la oficina se abrió de golpe y un hombre alto y guapo entró sin previo aviso.
"Emma, ¡qué sorpresa verte aquí!", dijo el hombre, sonriendo.
Emma se quedó con la boca abierta, su corazón latiendo con sorpresa. "¿Tomás? ¿Qué estás haciendo aquí?"
Tomás, su ex novio, se acercó a ella, sonriendo. "Estoy aquí por trabajo. No sabía que trabajabas en esta empresa."
Emma se levantó, intentando mantener la calma. "Sí, trabajo aquí. ¿Qué tipo de trabajo estás haciendo?"
Tomás se sentó en la silla frente a ella, sonriendo. "Estoy aquí para una reunión con el director de marketing. ¿Puedes creer que me ofrecieron un puesto en la empresa?"
Emma se sintió un poco incómoda, recordando la forma en que habían terminado las cosas entre ellos. "Sí, es genial. Felicidades."
Tomás se inclinó hacia adelante, su voz baja. "He estado pensando en ti, Emma. Me gustaría hablar contigo sobre nosotros."
Emma se sintió un nudo en el estómago, recordando la forma en que Tomás la había lastimado. "Tomás, no creo que sea una buena idea."
Justo cuando Emma estaba a punto de decir algo más, la puerta se abrió y Simón entró, sonriendo. "Emma, ¿estás lista para la reunión...?"
Simón se detuvo en la puerta, notando la presencia de Tomás. "Lo siento, no sabía que tenías compañía."
Emma se sintió un poco aliviada de ver a Simón. "Simón, este es Tomás, mi... ex novio."
Tomás se levantó, sonriendo. "Hola, Simón. Encantado de conocerte."
Simón asintió, sonriendo. "Igualmente. ¿Quieres que vuelva más tarde, Emma?"
Emma negó con la cabeza. "No, Simón. Está bien. Tomás, ¿podemos hablar más tarde?"
Tomás asintió, sonriendo. "Claro, Emma. Me voy a la reunión. Nos vemos luego."
La puerta se cerró detrás de Tomás, y Emma se quedó sola con Simón. "Lo siento, Simón. No sabía que iba a aparecer así."
Simón sonrió. "No hay problema, Emma. ¿Estás bien?"
Emma asintió, intentando sonreír. "Sí, estoy bien. Gracias, Simón."
Emma se sentó en su silla, intentando procesar la sorpresa de ver a Tomás en la oficina. Simón se acercó a ella, su expresión llena de preocupación.
"Emma, ¿estás bien? Pareces un poco... sacudida", dijo Simón, su voz baja y suave.
Emma se rió, intentando restarle importancia. "Sí, estoy bien. Es solo que... no esperaba ver a Tomás aquí."
Simón asintió, su mirada intensa. "¿Quieres hablar sobre eso?"
Emma se encogió de hombros, sintiendo un nudo en el estómago. "No hay mucho que decir. Tomás y yo... terminamos mal. No esperaba volver a verlo."
Simón se sentó en la silla frente a ella, su mirada llena de empatía. "Lo siento, Emma. Debe ser difícil para ti."
Emma se sintió un poco más cómoda con Simón allí, apoyándola. "Gracias, Simón. Es solo que... no sé qué está haciendo aquí."
Simón asintió, su voz firme. "Bueno, no importa. No tiene que afectarte. Tú eres fuerte, Emma."
Emma sonrió, sintiendo un poco de gratitud hacia Simón. "Gracias, Simón. Me siento mejor ahora."
Simón sonrió, su mirada cálida. "Para eso están los amigos, ¿no?"
Emma se sintió un poco más relajada, pero justo cuando estaba a punto de decir algo más, la puerta se abrió y Amanda entró, sonriendo.
"Simón, ¿estás listo para la reunión?", dijo Amanda, su mirada pasando de Simón a Emma.
Simón asintió, levantándose. "Sí, Amanda. Estoy listo."
Amanda se acercó a Emma, sonriendo. "Emma, ¿cómo estás? ¿Todo bien?"
Emma asintió, intentando sonreír. "Sí, todo bien, Amanda. Gracias."
Amanda asintió, su mirada curiosa. "Genial. Simón, vamos a la reunión."
Simón asintió, sonriendo a Emma. "Nos vemos luego, Emma."
La puerta se cerró detrás de ellos, y Emma se quedó sola, sintiendo un poco de inquietud.
A medida que pasaban los días, la competencia entre Tomás y Simón se intensificaba. Ambos estaban decididos a impresionar a Emma y a los demás en la oficina.
Tomás comenzó a llegar temprano a la oficina, trayendo café y donas para todos. Simón, por su parte, se quedaba hasta tarde, trabajando en el proyecto y asegurándose de que todo estuviera perfecto.
Emma se sentía atrapada en medio de la competencia, sin saber qué hacer. Por un lado, apreciaba el esfuerzo de Simón, pero por otro lado, no quería herir los sentimientos de Tomás.
Amanda se dio cuenta de la situación y sonrió para sí misma. Esto era exactamente lo que había estado esperando.
"Simón, ¿cómo va el proyecto?", preguntó Amanda, acercándose a él.
Simón sonrió. "Va bien, Amanda. Estamos trabajando duro para cumplir con el plazo."
Amanda asintió, su mirada pasando a Tomás. "Genial. Me alegra ver que Tomás está contribuyendo."
Tomás sonrió, sintiendo que estaba ganando puntos. "Sí, estoy haciendo todo lo posible para ayudar."
Emma se sintió un poco incómoda, viendo a Tomás y Simón competir por su atención. ¿Qué estaba pasando? ¿Estaba empezando a sentir algo por Simón?
"Simón, ¿puedo hablar contigo un momento?", preguntó Emma, acercándose a él.
Simón asintió, sonriendo. "Claro, Emma. ¿Qué pasa?"
Emma se detuvo en la puerta de la oficina, mirando a Simón. "Simón, no quiero que te sientas presionado a hacer esto. Tomás está haciendo todo lo posible para impresionar, y no quiero que te sientas como si tuvieras que competir con él."
Simón sonrió, su mirada cálida. "Emma, no estoy compitiendo con Tomás. Estoy haciendo esto porque quiero hacerlo bien. Y porque quiero impresionarte a ti."
Emma se sintió un poco sorprendida por la respuesta de Simón, pero antes de que pudiera decir algo más, Tomás se acercó a ellos.
"Simón, ¿estás listo para la reunión?", preguntó Tomás, sonriendo.
Simón asintió, sonriendo. "Sí, estoy listo."
Emma se sintió un poco incómoda, viendo a Tomás y Simón prepararse para la reunión. ¿Qué iba a pasar?
La reunión fue un éxito, y Tomás y Simón presentaron sus ideas al equipo. Emma se sintió orgullosa de ambos, pero no podía evitar sentir que había algo más en juego.
Después de la reunión, Amanda se acercó a Emma y sonrió. "Emma, ¿qué te parece si salimos a celebrar? Invita a Simón y a Tomás también."
Emma se sintió un poco incómoda, pero asintió. "Claro, Amanda. Me parece bien."
Amanda sonrió, su mirada pasando a Simón y Tomás. "Genial. Esto va a ser divertido."