Joel, voy para tu casa y hablamos — ¡aquí no va a entrar Keelan, te lo advierto Kamila! — entonces nos vemos en casa de mi madre y cuelgo, me molesta que la gente piense que me puede chantajear aquí, yo no bailo al ritmo que los demás toquen y esta situación ya me tiene cansada. Señor de la vuelta y me lleva a casa de mi madre, rápido. — sí, señora, como ordene — ¿Qué paso? Kamila — nada, Keelan y te voy a agradecer que me dejes hablar a mí, solo cuando yo termine puedes decir lo que te plazca. A estas alturas me da lo mismo si mi hermano y tú terminan peleándose como cavernícolas, yo lo único que quiero es paz y esa ¡la voy a conseguir, así tenga que pasar por encima de ustedes! ¿Está claro? —. Prefiero quedarme callado, porque esta pelea no es conmigo, así que no tengo nada que objet

