Respiro hondo. La pregunta lleva días golpeando dentro de mi cabeza como un tambor de guerra, así que finalmente, me atrevo a darle voz. —¿Me puedes contar sobre Salvatore? —Ese es un tema que no tengo permiso de divulgar. —responde sin pensarlo, pero sus ojos tranquilos y relajados cambian por unos mucho más endurecidos. —Vamos Matteo, Al menos haz que este encierro sea más agradable —trato de sonar amable, de apelar a la conexión que hemos logrado en estas dos semanas, y creo que funciona.. —¿Y qué te gustaría saber? Esa era la mejor respuesta que podía recibir. La máscara de hielo empieza a resquebrajarse, aunque sé que en este mundo, la cercanía también puede ser un arma de doble filo. —No sé… ¿cómo es como hermano? —El mejor. —responde sin dudar. Demasiado rápido para mi parece

