Ana, corrió con todas sus fuerzas en dirección al número que le habían indicado. En cuánto sale el estacionamiento, sube los peldaños con algo de prisa y bastante timidez. No sabía muy bien que lo que le esperaba, así que simplemente fue a la parte de la recepción. Una señora, de edad mayor lo atendió. —Buen día, estoy buscando a esta señora. —Claro, en la habitación 31 —comentó y ella asintió. Ana, le fue a mostrar una foto junto con el nombre. El problema, es que nunca se acordaba del apellido que tenía su abuela. Por ese motivo: le era un poco más sencillo tener que mostrarle aquello. En ese momento particular, lo único que hizo fue dirigirse a la dirección indicada. Ambos, se encontraba un poco nervioso, Leonardo la siguió al alcance. Así que finalmente pudo ver el gran número

