Un suspiro brotó de mis labios. Llovía a cántaros y no había llevado mi paraguas. Amaba caminar debajo de la lluvia, pero por alguna extraña razón estaba furiosa, no quería ver a nadie. Me coloque la casaca que siempre tenía en mi casillero en caso de emergencia. Me acomode el cabello una vez que la tuve puesta y salí del colegio. Todos corrían en busca de los buses, los más pequeños a los brazos de sus padres, el sexo masculino aprovechaba la oportunidad y llevaba a las chicas a sus casas. Rodé los ojos. Patanes. Seguí con mi camino, no tenía ganas de contestar a nadie. A lo lejos vi a Jane corriendo en mi dirección, bastó que le diera una mirada para que ella continuará con su camino. Jane me conocía tanto que sabía cuando era que necesitaba estar sola. Seguí con mi camino en bu

