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Durante el vuelo. No hizo más que llorar. No le importo que la vieran. Ella acababa de perder a su padre. Y no estuvo ahí para decir adiós. Ella ya no lo verá más. Se ha ido también. Como lo hizo su verdadero padre. Una impotencia gigante se apodera de su ser. Queriendo gritar a los cuatro vientos ¿Porque siempre quitarle todo lo que más quería? ¿Que tenía ella para que siempre le arrancara de las manos la felicidad?
Al llegar a casa de Theo. Hay muchos autos en la parte de afuera. Corrió hasta la puerta y toco el timbre. Espero durante unos segundos hasta que la puerta abrió
– Oh… Mel querida – la voz quebradiza de la señora Beaumont
– Yo… yo lo siento mucho – dice bajando la mirada y apretando sus manos
– Mel necesito un abrazo – Mel levanta la vista y mira a la mujer con los ojos llenos de lágrimas. Y los hombros temblándoles. Se acercó a ella con cuidado y la envolvió en sus brazos
– Lamento no haber estado aquí – dijo Mel rompiendo en llantón
– me dijo que cuidara de ti. Antes de morir dijo eso – Adriana lloraba desconsoladamente. Y acaricia el cabello de Mel
– Theo está en el despacho de Cedric . No ha salido de ahí desde anoche. Se peleo con Felipe en el hospital. Porque Felipe se apareció borracho
– iré a verlo. Necesita que la ayude en algo
– no. Ve con Theo. Las chicas están atendiendo a las personas que vinieron. Y Michael y Noah se encargaron de todo lo relacionado con la funeraria – Adriana vuelve a romper en llanto. Tapando su cara con ambas manos. En su mano brilla su argolla de matrimonio. Y la de compromiso. Y Mel siente miedo. A quedar sola. Cedric y Adriana tenían muchos años casados. Cada vez que la señora Beaumont miraba a su esposo. Sus ojos brillaban llenos de amor y devoción por el
– venga vamos adentro. A que descanse un poco. Le preparare un té. Yo necesito que usted esté bien – dijo tomándola por el brazo y llevándola adentro.
Al pasar por la sala. Pudo ver varios rostros conocidos. De la editorial que tienen en New York y otros que nunca había visto. Y que posiblemente habían viajado desde Inglaterra. Ve a Mely con una bandeja en las manos. Sirviendo café a las personas. Lleva un vestido n***o. Y el cabello recogido. Sus ojos están rojos y tiene unas grandes ojeras. Mely levanta la mirada y se encuentra con la de Mel. Sus ojos vuelven a cristalizarse. Respira profundo y le regala a Mel una débil sonrisa. Que Mel le regresa con un gran nudo en la garganta.
Al llegar a la cocina. Ve a todos vestidos de negros. Y a Beth con una taza en las manos. Mira también a nana Nubi. Con un pañuelo en las manos. Lleva a la señora Beaumont hasta una de las sillas de la barra de desayuno. Y le sirve una taza de té
– oh… Mel. Esto es una pesadilla. Theo no deja de tomar. He ido a buscarlo. Y no abrió la puerta. Llame una y otra vez. Pero fue en vano. No sale del despacho – le dice beth abrazándola
– ¿Por qué no me llamaron antes?
– Theo dijo que no. Que estabas muy feliz. Que ibas a tener una cita. Y no quería arruinarlo. Creímos que se pondría bien
– Mi felicidad siempre se vuelve las desgracia de otros – varias lagrimas corren por sus mejillas
– Noah discutió con él. Porque se negó a decírtelo. Todo fue tan rápido. Lo llevamos al hospital. Estaba teniendo un derrame cerebral. Al llegar se estabilizo. Pero no duro mucho
– Voy a volverme loca – dice poniendo su mano en el pecho. Una fuerte presión se ha apoderado de ella. Está segura de que sufrió. El sufrió mientras moría. Y eso la está matando a ella
– Mel mírame ¿estás bien?
– si… si. Necesito hablar con Theo
– está encerrado no sale del despacho – Mel deja a Beth hablando sola y camina hasta nana Nubi
– necesito las llaves del despacho del señor Beaumont – pide a toda prisa. Nana Nubi saca un juego de llaves del bolsillo de su delantal blanco. Y se los entrega. Mel los toma y sube a toda prisa las escaleras. Siente que el dolor se ha vuelto más grande. Desea hacer como Job Y pedir una explicación. Desea invitar al mismísimo creador a que se siente y le explique porque razón siempre le quita lo que quiere. Ya su padre se fue. Porque le quitaba este también.
Al llegar a la puerta del despacho. Su corazón se encoje mucho más. Oye a Theo cantar el himno de Inglaterra con la voz entrecortada. Tapa su boca para ahogar un grito. Al recordar al señor Beaumont hablar de Inglaterra con grandeza > limpia sus lagrimas con brusquedad. Toma aire. Pero es inútil. Las lágrimas vuelven a salir nuevamente. Mete la llave en la cerradura y quita el seguro. Abre la puerta con delicadeza. Y lo que ve la deja sin aire. Felipe está tirado en el piso. Con la espalda pegada al gran escritorio de madera. Su cabeza baja. Sus brazos guindando sobre sus rodillas y un vaso lleno de un líquido ámbar. Theo levanta la cabeza y se encuentra con Mel
– papa… amaba el himno de Inglaterra. Nos hizo aprendérnoslo – Mel camino hasta él y se sentó a su lado. Le quito el vaso de las manos y se lo tomo de un solo trago. El ardor en su garganta hizo que arrugara la frente
– tenía un tumor cerebral. Y nunca nos dijo nada. Estuvo dos años en Inglaterra recibiendo tratamiento. Un puto cáncer. Gritaba desesperado. Y los médicos no pudieron hacer nada. Mi padre murió y yo no pude hacer nada – dijo apretando los dientes. Y pasando sus manos por su cabello. Y tirando de el
– Nuestro padre murió y no pudimos hacer nada
– Yo… yo no quería molestarme
– saber que el padre de mi mejor amigo está muriendo. No iba a molestarme
– Papa tenía esto en su billetera – dice entregándole dos fotografías.
Una era de ellos en un lago. Felipe. Theo. Y el señor Beaumont. Los tres llevaban overoles y botas de pesca. El señor Beaumont estaba en el medio. Felipe a la derecha con una caña de pescar en su hombro. Y Theo a la izquierda también con una caña de pescar en el hombro. Los tres están sonrientes. Mel pasa la mano por la fotografía > pensó acariciando a Felipe en la foto
– eso fue hace seis años. En casa de mi abuela. En Inglaterra
– Se veía tan joven y fuerte – pasando a la otra foto. Su corazón dio un salto como para salir de su pecho. Es ella y el señor Beaumont. Cuando la acompaño a baile de padres e hijas del colegio
– De… de donde saco esta fotografía – pregunto con un nudo en la garganta
– mama la tomo ese día
– todas las niñas irían con su padre. Y yo no tenía padre que fuera conmigo
>> permíteme tener el honor de ser tu padre por una noche >> fueron sus palabras
– no creo poder con esto Mel. No creo poder vivir en un mundo en el que no esté mi padre – los hombros de Theo temblaban con fuerza. Y los sollozos eran terriblemente dolorosos
– Theo necesito que por favor te levantes. Allá abajo esta tu madre. Luchando también con cómo vivir en un mundo sin su esposo. Por favor – suplico ella entre lágrimas
– no puedo. Mel. No puedo –
Theo recostó su cabeza en las piernas de Mel. Ella acaricio su cabello. Mientras ambos lloraban > la puerta se escucho
– adelante
– Mel – dice Noah caminado hacia ellos
– ¿cuánto tiempo tiene sin dormir?
– casi cuatro días. Tampoco ha comido bien
– creo que se quedo dormido ayúdame a llevarlo a su cama – Noah ayudo a levantarlo y a llevarlo al cuarto
– Todo esto es una mierda – Mel se voltea y entierra su rostro cubierto con ambas manos en el pecho de Noah. El la envolvió con sus brazos y dejo un beso en su cien. Mientras luchaba con sus lágrimas para que se mantuvieran quietas – me pelee con él. Lamento mucho haberlo hecho. Pero se negaba rotundamente a decirte. Se volvió como loco cuando supo que el señor Cedric había muerto. Casi ahorca a una enfermera. Y se agarró a golpes con Felipe. Porque apareció borracho. Lo detuve. No estaba razonado. Cada quien enfrenta su dolor como puede. Vi a Felipe llorar como un niño. Y no había nadie que lo abrazara. Sé que suena muy marica. Pero él nos tiene a nosotros te tiene a ti. Dijo señalando a Theo que dormía en la cama
– Necesito salir – dijo rápidamente. Su corazón le decía a gritos que buscara a Felipe. Que él la necesitaba. Que está solo. Sin nadie que lo abrace o llore con el
– Mel está lloviendo a cantaros. No creo que sea conveniente que salgas
– por favor Noah. Por favor – le suplica
– ¿a dónde iras?
– Si te lo digo prometes no decir nada y confiar en mí – Noah la miro con el ceño fruncido
– siempre confió en ti mientras no vallas directo a la muerte y pueda evitarlo
– tengo que ir con Felipe. El me necesita. Tengo que ir con el
– Mel pasa algo que yo no sepa o deba saber
– solo confía en mí
– llévate mi auto
– Bien – Noah saco las llaves de su auto del bolsillo de su pantalón y se las entrego a Mel
– tendrás que caminar un poco lo estacione a una cuadra de aquí. No había mucho espacio
– no importa. Muchas gracias Noah. Si pasa algo cualquier cosas no dudes en llamarme por favor – Noah asintió y Mel salió a toda prisa de la habitación > >
Camino bajo la lluvia hasta el auto – mierda no traigo los lentes – sin ellos Mel no podía conducir. La lluvia era fuerte y apenas se podía divisar el camino – serán dos muertos los que lloraran si manejo con este tiempo. Y sin lentes – metió la mano en su bolsillo trasero para tapar con la mano el dinero y mantenerlo seco. Camino una cuadra más para poder tomar un taxi.
Pidió al taxista que fuera lo más rápido posible. Al llegar al edificio subió hasta el piso en donde vive Felipe. Al ascensor abrirse encontró a Felipe tirado en la puerta con la cabeza metida entre las piernas. Corrió hasta él. Tenía toda la ropa empapada. Sentía que tenía los pies metidos en dos estanques de agua. Se agacho con cuidado. Recordando lo molesto que se pone Felipe al verla en el piso