═══════ •☎️• ════════ Después de que Steve hablara por teléfono, caminaba de un lado a otro. Como si fuera un león enjaulado, se pasaba una y otra vez la mano por su frente. Lo conocía y eso solo significaba una cosa: preocupación. —¿Qué ha pasado? —decidió por fin preguntarle. —El hijo de, Greta —lo miró fijamente—. Está muy mal en el hospital. En ese momento, Farrell se encontraba en el consultorio del médico retirándose el cabestrillo. Masculló una maldición que el galeno pensaba que todavía estaba lastimado. —¿Le duele todavía? —el hombre frunció el ceño. —No para nada —respondió moviéndolo delante de él. Estaba bien, brazo un poco débil. Debería reforzarlo con ejercicios y en cuanto a su pierna ya le habían quitado la férula. Le hicieron unos rayos X, y todo iba normal,

