Al día siguiente de haber llegado de la capital, Miriam, regresó a su trabajo, a retomar la rutina diaria de dirigir la empresa; la usencia definitiva de Fabián, le hacía sentir un gran vacío en su corazón, se sentía desmotivada, sin deseos de hacer nada, pero tenía una gran responsabilidad ; había que seguir adelante, aunque el corazón estuviera roto. La ansiedad y la nostalgia que estaba sintiendo en aquel momento, ya la había experimentado antes, conocía los efectos devastadores que esos sentimientos habían causado en su vida, pero ahora estaba preparada para no dejarse doblegar por la depresión que esto podía causarle. Nunca se imaginó, que Fabián, la había preparado, para enfrentarse a su propia ausencia. Dos lagrimas salieron de sus ojos, recordándolo; no había un solo espacio, en

