Nos besamos, lo hacemos durante mucho tiempo. Al día siguiente, me despierto enredada entre sus brazos. Sonrío, sintiéndome feliz. Me pongo de pie y voy a preparar el desayuno, una manera de agradecerle por su compañía. Camino por el pasillo hasta llegar finalmente a la cocina. Nicolás empieza a tararear una canción mientras pongo la cafetera. Sin embargo, en ese momento, recibo un mensaje de Rosa. "¿Qué ocurre?", pregunto confundida. Son las 7 de la mañana. "Tienes que venir aquí nuevamente, nos están robando y no sabemos quién es", dice Rosa. "¡Maldita sea!", comento con una mueca. Sé que tengo que dejar el desayuno a un lado. Subo de nuevo las escaleras, esta vez corriendo. Pronto llego frente a mi armario, tomo lo primero que veo, un vestido n***o ajustado, unos zapatos blancos y un

