Mi corazón late con fuerza y pronto nos encontramos en un acto muy importante, que pedí organizar en la empresa. Anunciaremos que Nicolás va a ser el nuevo presidente y le cederé el mando. "¿Estás segura?", pregunta Rosa confundida al ver mi decisión. Yo asiento. "Fue mi idea. Me parece que él podrá porque yo no puedo", comento haciendo una mueca. "Lo estás haciendo muy bien", murmura Rosa, acercándose a mí y negando. "No debería darle el mando a Nicolás". "Yo confío ciegamente en él", comento, y Rosa siente. "Pero ¿seguiré siendo su secretaria..?", me pregunta con la voz temblorosa. Yo asiento. "Claro que sí, Rosa. No te preocupes por eso. Siempre seguirás siendo mi secretaria, pase lo que pase", comento. "Me alegra, me gusta tenerla de jefa", comenta, y yo la abrazo. Con el dolor

