"Bueno, comenzaremos con el proceso", murmuro y, con un suspiro, sostengo el broche entre mis manos. Aquella joya significaba mucho para mí en ese momento. Se lo puse en su traje, y todos aplaudieron. Nicolás, en ese instante, no me miró a mí; vi un brillo extraño en sus ojos y simplemente se apartó para hablar solo. Me quedé un poco sola, pero supuse que él quería hablar en público. Me bajé de la tarima y me acerqué a Rosa. "Señora, yo creo que...", comenta Rosa, pero la interrumpo. "Tranquila, todo saldrá bien", murmuro alegre, y Nicolás empieza a hablar. Al día siguiente, fue sorprendente. Desde que Nicolás tomó el control de la empresa, las acciones aumentaron muchísimo. Ya nadie robaba comida, y la filtración parecía haberse cerrado mágicamente. Los inversionistas empezaron a volv

