BAILEMOS JUNTOS (PARTE 3) ARIADNA. En cuanto sus manos hicieron contacto con mi cuerpo, el mismo que aún seguía cubierto por las telas de mi vestimenta, me estremecí y sentí vergüenza. ¿vergüenza? Sí, exactamente eso. Creo que cuando uno es más consciente de lo que está por hacer, que no se deja dominar por la excitación, por las ganas y el deseo de estar con alguien, la vergüenza, el pudor predomina y eso justamente es lo que estoy sintiendo en este momento. - ¿quieres que me detenga? – me susurra al oído y niego. – de acuerdo. – y sigue. Llevaba puesto un vestido por encima de las rodillas. Agradezco tener amigas como Tati que me salvan en todas, especialmente en lo que a vestimenta se refiere. Ella me prestaba prendas de chicas de mi edad y con las mismas “me camufl

