ARDE CONMIGO (Parte 3)
DENISE.
Me tomó bruscamente el brazo e hizo que me pusiera de pie inmediatamente. Debo admitir que esa actitud repentina provocó entre medio de mis piernas una sensación electrizante.
- Me vuelves loco. – me dice con su voz entre cortada y pegándome a su pecho.
Mi cuerpo desnudo sobre el suyo que aun estaba vestido. Sus manos me recorren y me aprietan con una necesidad desesperada y contenida que en la vida pude experimentar.
No me besa, y deseo tanto que lo haga, pero lo único que hace es acariciar mi rostro, pasar sus dedos por mis labios y meterlos en mi boca. Instintivamente comienzo a chuparlos sin dejar de mirarlo a los ojos y me doy cuenta que solo es un punto n***o en aquel ovalo blanco y puedo sentir como mis piernas comienzan a perder el equilibrio que él, al darse cuenta que voy a caerme, me sujeta con tanta fuerza que hace que su erección se clave en mi monte de venus y eso me hace arañar el placer al mismo tiempo que el dolor.
- Eres malvada. – susurra pegando su boca en mi mejilla derecha. – ohhh . . . – lo escucho gemir cerca de mi oreja como resultado de introducirme, completamente, su dedo en mi boca. – me encanta cuando lo tragas. – me dice jadeando y yo vuelvo hacer lo mismo. – ahhhh . . . – vuelve a gemir.
Mientras repetían una y otra vez la misma acción, su agarre era aun con más fuerza y sus uñas ya podía sentirlas rasgar mi piel, mi carne.
Moría por besar sus labios, pero sabía que esto lo estaba haciendo era disfrutarme centímetro a centímetro, milímetro a milímetro.
- Quiero follarte . . . muero por hacerlo. – me confiesa y yo sonrío con su dedo en mi boca.
Todo lo que estaba viviendo parecía un sueño. No es que no confiaba en lo que con mi perseverancia podía lograr, pero Ángel parecía tan lejano que, en verdad, no imaginé que lo tendría arrodillado a mis pies.
- Entonces hazlo. – le digo sacando su dedo de mi boca y lamiendo la punta.
Él estaba totalmente hipnotizado que solo podía seguir los movimientos de mi lengua sobre esa parte de su cuerpo y a sabiendas cómo es que lo estaba encendiendo es que pensé ¿por qué no adelantarle verbalmente cómo voy a realizarle el sexo oral?
Mientras lamía y disfrutaba no dejaba de mirar sus ojos y sin que él lo espere comencé con mi juego.
- Sí tu dedo fuese tu polla no me cansaría de lamerla. – solo escucharme pude ver como su boca se hizo una perfecta O y continué. Esto será muy divertido – pasar la lengua por toda, toda – alargando la letra o. – sin dejar ninguna parte seca. Te voy a mojar cada milímetro de tu polla. – me muerdo los labios. – con mi lengua. – mientras hablaba, le expresaba lo que quería hacerle realizaba la acción y lo simulaba con su dedo en mi boca. – chuparía la puntita de esta manera. – y paso la lengua en la parte superior, donde está la uña. – y te la mordería suavecito. – y pasaba mis dientes, mordiendo suavemente la punta haciendo que él soltara un gemido bastante audible y que su m*****o se mueva involuntariamente aun haciendo presión sobre mi monte de venus. – quiero chupártela hasta que termines en mi boca. – al decir esto él se muerde con tanta fuerza el labio inferior que logra lastimarse y yo, victoriosa continúo seduciéndolo. - ¿y sabes qué quiero hacer después, con todo lo que dejes en mi boca? – él niega y me acerco a centímetros de su boca para decirle lo que haré. – tragarme hasta la última gota. –
Algo provocó en él que, al querer tomar su rostro para besarlo, bruscamente toma mis brazos y me obliga a arrodillarme ante él. Sin dejar de mirarme y dejándome completamente excitada, lo veo cómo se desabrocha el único botón de su pantalón y baja el cierre en mi rostro introduciendo una de sus manos por debajo de su bóxer para sacar de dentro de él su enorme y gruesa polla.
- Dios. – dije mirando lo grande que era y pensando que no se veía de ese tamaño desde la distancia.
El echo de pensar que todo eso estará entrando y saliendo de mí en unos momentos me hace sentir un ardor exquisito entre medio de mis piernas, bien adentro de mi v****a.
Sonrío pero antes de poder hacer algo él se inclina para poder tomar con fuerza mis cabellos y hacer que lo mire mientras yo siento como su personalidad dominante hace que me humedezca de una manera que no logré experimentar antes con ninguno de los hombres de mi edad con los que me he acostado y créanme que no han sido muchos.
- A Dios vas a tener que pedirle, que rogarle por que deje de penetrarte. – sonrío sin darle mucha importancia a su amenaza, porque en realidad eso es lo que mi cuerpo le pedía a gritos, poder sentirlo enterrarse en mí, arrasando con mis adentros de una manera violenta.
- Fóllame, fóllame tan duro como te de el cuerpo. – le pedí, casi supliqué.
En el sexo era una mujer demasiado exigente. De echo terminaba mis relaciones porque ninguno podía complacerme. Follaban rico, no voy a negar, pero nunca podía llegar al éxtasis, nunca podía abrazar el orgasmo.
Recuerdo que a mi ultimo novio le pedí que en pleno acto pusiera sus manos en mi cuello y haga presión, porque lo había visto en una película condicionada y sinceramente ver aquello me excito demasiado y moría porque alguno lo hiciera conmigo. Pero claro, no voy a ir por la vida buscando que cualquiera me folle para que me haga eso.
- ¿eso quieres? – me pregunta observándome con malicia.
- Sí. – contesto firmemente.
- Entonces, mételo en tu boca. –
Y antes de que pueda ser consciente de sus palabras, abre mi boca e introduce su erecto y enorme m*****o.
Con esa acción casi me ahoga, pero me encantó experimentarlo y no pretendía detenerme.
¿creen que fue dulce y cuidadoso? ¡ja! ¡CASI ME AHOGA! No dejaba de sujetar mi cabello en tanto movía su pelvis haciendo que entre y salga su m*****o de mi boca, en tanto abría tan grande como podía su boca para gemir mi nombre y eso hacía que em moje aún más.
- Ohhh Denisse . . . OH DIOS, DENISSE ¡QUE BOCA! – grita y agradezco que mi madre no esté en casa y sí este trabajando ya que sería incómoda la situación de que me escuche teniendo intimidad con un hombre y difícil de explicar que em encuentre de rodillas, con un pene en la boca y que el dueño sea mi vecino, diez años mayor y con esposa.
Sus movimientos iban en aumento en tanto apenas me dejaba tiempo para poder darle aire a mis pulmones, pero no podía detenerme, no quería hacerlo.
De momento a otro saca su m*****o de mi boca y jalando mi cabello hace que me ponga de pie.
- Me calienta lo que haces con esa boca. – me dice tocando con fuerza mi mentón y uniendo nuestros labios al fin.
Su beso fue violento, tanto que mordió mi lengua y pude saborear mi sangre. No imaginé en la vida que fuera tan brusco en el sexo, pero era todo lo que busqué y soñé que un hombre me trate en la cama por lo que ahora que podía experimentarlo, sin importarme que fuera casado, dejaría que se vaya de mi vida.
No sé que me excitaba más, si su polla entre medio de mis piernas, masturbándonos al mismo tiempo, sus manos abriendo mis glúteos o la manera en la que me besa. La sádica forma en la que posee mi cuerpo.
Su lengua ataca toda mi cavidad bucal, y mientras me concentro en llevarle el ritmo, una de sus manos se cuela por delante y se introduce, pasando por entre los labios de mi v****a, hasta llegar a mi hendija y penetrarme fuertemente.
- ¡AHHHHH! – fue un grito de placer rozando el dolor. Este hombre me vuelve completamente loca.
- Así . . . – vuelve a introducir bien a fondo sus dedos y provoca otro grito desde lo más hondo de mi garganta.
- ¡AHHHH DIOS! – sonríe y aumenta sus movimientos en tanto pega su boca a la mía.
Me cuesta mantenerme en pie porque son tan violentas sus penetraciones que no demora en manifestar, mi cuerpo, espasmos. Sé que estoy punto de llegar, de abrazar el orgasmo y derretirme en sus brazos y él también lo sabe.
- ¿te vienes? – me pregunta y yo no soy capaz de responder, en ese momento él deja de penetrarme y me empuja a mi cama, se arrodilla a mis pies, me toma las piernas y las eleva, separándolas tan fuerte que siento un tirón en cada extremidad. -¡respóndeme! – me grita al darse cuenta que no contesto.
- Hazlo tu. – le pido y él eleva sus cejas. – hazlo con tu lengua. – le pido y sin decir nada hunde su cabeza entre mis piernas. - ¡AHHHH! –
Se me escapa un gemido de mi boca al sentir su áspera lengua sobre mi clítoris que no se detiene ante aquella reacción y por el contrario sigue atacándome sin piedad.
Me retuerzo bajo su boca en tanto sujeto con fuerza sus cabellos hundiéndolo más contra mi cuerpo.
Su lengua entra y sale de dentro de mí, haciéndome vibrar, logrando que todos mis sentidos se alteren con todo aquello que hace conmigo, con todo lo que hará conmigo y no diré que no.
De momento a otro deja de penetrarme con su boca y se aleja de mis piernas.
- Eres sabrosa. – me dice y yo solo lo escucho, no puedo verlo aun mi cuerpo no se recupera de su batalla. Y lo que le falta – pero aun no estás tan mojada. – me dice y abro inmediatamente los ojos ¿qué hará?
Sin previo aviso abre mis labios vaginales y me escupe tres veces para luego comenzar a darme, ahí ¡AHÍ!, palmadas ¿tienen idea de lo excitante que es eso? ¿de cómo todo tu cuerpo comienza a realizar movimientos involuntarios en respuesta a ese acto? Es algo realmente maravilloso y excitante que todas las mujeres debemos experimentar, aunque sea una vez en la vida. Aunque si es más mejor.
- ¡ay! – grito al sentir el golpe, pero no se detiene. - ¡ay! ¡ay! – me estaba volviendo loca pero no quería que se detenga.
- ¡ay! ¡ay! ¡ay! – se burla de mí, pero sé que lo disfruta tanto como yo, se que lo pone duro verme entregada a él.
Comienza a masturbarme, a estimular mi clítoris y no demoro mucho en alcanzar el orgasmo dado que con todo lo que me había hecho, me había dejado muy sensible la zona.
- Ahhh . . . . ahhhh . . . ahhh . . . – mi cuerpo empieza a temblar, mis ojos se van hacia atrás, mi voz se transforma y él, para mi sorpresa, recibe mi propio éxtasis en su boca.
Grito. Grito tan fuerte al terminar y seguir sintiendo como aún así él no detiene los movimientos de su lengua sobre mi clítoris. Me estoy desarman do en su boca.
- Mmm . . . . – degusta mi sabor.
Puedo escuchar cómo un plástico se rompe y puedo suponer que se trata del preservativo y me sorprendo, en cierto modo, al darme cuenta que, por el movimiento de sus hombros se esta colocando el condón, en tanto no despega su lengua de mi v****a, empapada.
- Ahora tendrás, por lo que tanto me suplicabas. – me dice tomando mi mano y haciendo que me ponga de pie y casi sin poder mantenerme así, de un solo movimiento él me alza entre sus manos y me conduce hacia la ventana, me sienta en el marco de ella y me dice algo que me genera pánico inmediato. – tómame tan fuerte como puedas del cuello, si no mantienes el equilibrio te caerás. –
- ¿qué? – no me dio tiempo si quiera a poder reaccionar que llevo mis piernas hacía los costados de su cuello. Admito que tuve que sujetarme tan fuerte de su cuello que terminé por clavarle mis uñas en él. – lo siento. – dije al ser consciente que la marca que el deje le traerá problemas con su mujer, pero no dijo nada. Parece no importarle mucho.
Del mismo modo en el que viene poseyéndome, bruscamente rozando lo violento, es que me penetra y antes de hundir su rostro en espacio entre mi cuello y mi hombro es que me dice algo que me deja inmóvil.
- No me nombres. Pero quiero que jadees tan fuerte como tu garganta te permita. – lo miro extrañada porque eso que me esta me expone a que todos se enteren que estoy teniendo sexo.
- Si hago eso se darán cuenta que estoy teniendo sexo. – se encoge de hombros.
- Te masturbas para mí cada noche ¿y te preocupa que te escuchen follar? – no dije nada. Supo como cerrarme la boca. – vamos, no me hagas perder el tiempo, que en cualquier momento llega mi mujer.
Ese comentario me molestó. ¿para qué mentir? Pero sé muy bien que hacer esto con un hombre casado conlleva situaciones y comentarios como el que me estaba dando, pero ¿qué me importa? Después de todo, soy capaz de hacer vibrar el suelo por donde camina.
- Muero por meterlo aquí. – dijo introduciendo uno de sus dedos en mi ano para darse cuenta que no lo tenía dilatado, entonces lo pregunta. - ¿eres virgen? – negué, él cierra los ojos y niega antes de volver a preguntar. – ¿que si te han hecho sexo anal? – niego inmediatamente y él sonríe. – entonces seré el primero. Pero no ahora, necesitamos tiempo y mi mujer puede llegar en cualquier momento. –
¿debo tomarlo como que esto se repetirá? No lo dije, pero mi yo interior saltaba de alegría.
En un abrir y cerrar de ojos introdujo todo su m*****o dentro mío, haciendo que grite de dolor. La tenía muy gruesa.
- Ahora grita. – me ordena mientras comienza a penetrarme con fuerza.
Sus movimientos bruscos y salvajes hacen que mi pelvis comience a resbalar y que mitad de mi cuerpo se encuentre en la cornisa ¿qué si tengo miedo de caer? Claro que sí, pero este hombre me esta dando el mejor polvo de toda mi maldita vida.
- Ohhh . . . ohhh siiii . . . . ohhh siiii . . . que mojada estas . . . –
Decía jadeando mientras no dejaba de moverse raídamente dentro y fuera de mí.
Mi agarre era tan fuerte que no dejaba de rasguñar su cuello y creo que la excitación ya le hizo perder la cabeza dado que no se puso a pensar en que las marcas lo delatarían.
- Ahhh . . . más . . . más . . . ohhh . . . . siii . . . así . . . – le pido más y a él parece enloquecerlo.
Toma con rabia mis glúteos y me penetra tan fuerte, tan violentamente que ya puedo sentir el dolor en mi interior.
Encierro su m*****o, lo retengo dentro mío mientras él muerde mi cuello, besa, lame y succiona.
- Te deseo . . . te deseaba tanto. – me confiesa entre besos yo solo sonrío con sus labios devorando mi cuello, - esas tetas. – dice al llegar a uno de mis senos.
Me muerde el pezón mientras intenta meterla por completo dentro de su boca. Está completamente desatado y ¡DIOS, QUE ME ESTA VOLVIENDO LOCA A MÍ TAMBIÉN!
No deja de moverse por un segundo y yo ya puedo sentir como mis piernas se acalambran en esa posición, pero no se detiene y ya comienzo a experimentar cómo le calor dentro de mi cuerpo, corriendo en mi sangre por cada milímetro, logrando quemarme por completa.
Las aguas circulan por mis venas, un torrente de deseo arrasa con mis adentros, fluye y fluye avivando el fuego.
Estoy ardiendo en sus brazos. . .
Me quemo . . .
Me quemo . . .
“No pares” le pido.
“No te detengas” le exijo.
“Así“ me besa con desesperación.
“Así” me toca con total y completa brusquedad.
“Así” me toma entre sus brazos mientras hunde su erecto m*****o, rasgando mi carne, mojándome hasta los huesos.
- ¿lo sientes? – me pregunta sin dejar de envestirme con su falo. - ¿esto deseaste? –
- Sí . . . – digo como puedo y vuelvo a sujetar su cuello. – ahhh . . . siii . . . fóllame, fóllame duro. – cierro mis ojos y echo mi cabeza hacia atrás y comienzo a gemir entre gritos. - …¡AHHH, ASÍ . . . ASÍ . . . AHHH, MÁS ADENTRO, MÁS ADENTRO . . . . AHHHH!
Esto provoca en él, una excitación que no puede manejar.
Se hunde en mí, su cuerpo sudado no me permite sujetarme bien y cuando alcanzo el orgasmo, me fallas las manos y me suelto, gracias a dios tuvo mejor reflejo que yo para sujetarme. Sí bien estoy a metro y medio del suelo una caída en estas condiciones puede ser peligrosa y muy vergonzosa.
Me sacudo en sus brazos, mientras empapo su polla, encerrada en ese látex pero no tarda en alcanzar su propio orgasmo que pone sus ojos en blanco, me enviste con un par de movimientos dentro y fuera de mí.
- Ahhh . . . ahhh . . . ahhh . . . . – gime en tanto me penetra con fuerza, pero de momento a otro deja de hacerlo y me ayuda a salir de la ventana, me obliga arrodillarme jalando mis cabellos de la parte baja, se saca el preservativo ante mis ojos y tomando mis mejillas, “entierra” su polla dentro de mi boca, inundándomela de liquido seminal. – ohhh . . .ohhh . . . ohhh . . . – gime mientras vacía sus testículos en mi boca y yo deseosa de tragarme hasta la última gota.
Luego de unos segundos tomo el control de la situación, sujeto su polla y la saco de mi boca, haciendo que algo de semen caiga sobre mis pechos, chorreando por mi cuello, una imagen realmente excitante para cualquier hombre, incluyéndolo a él.
Me trago lo que tengo en mi boca y mientras succiono lo que le haya quedado en su polla, él me acaricia el rostro mientras sonríe.
- Perversa y golosa. – me dice y le sonrío aún saboreando su m*****o.
- Siempre que quieras. – le digo y sonríe.
- Lo sé. – responde y se muestra pensativo. – aunque ahora estoy en problemas. – no le doy mucha importancia a su comentario, más bien estoy deseando volver a experimentar esto. – ahora que te he provocado se me hará difícil no volver a disfrutarte.
- Entonces cuando quieras. Mi ventana y mis piernas estarán abiertas para ti. – le adelanto y mira mi cuerpo de arriba abajo. - ¿por qué me miras así? – se muerde el labio.
- Eres fuego, mujer. – me dice hipnotizado, quemándome con su mirada.
- Entonces puedes arder conmigo cuando quieras. –
Y luego de un beso, él volvió por donde entro. La ventana.