Arde Conmigo (DENISSE Parte II)

2988 Palabras
ARDE CONMIGO (Parte 2) DENISE. Cerré mis ojos intentando profundizar aquella sensación de estar generándome placer mientras que imagino que son sus dedos los que me penetran una y otra vez. Siento la humedad mojarme entera y no me basta con solo introducirme un par de dedos o un pene artificial, lo quiero a él y lo quiero ahora. De momento a otro me detengo para sentarme en el borde de la cama. Dedique un momento mi atención a aquello que sujetaba con su mano y no dejaba de seguir sus movimientos. Abro mis piernas y mientras contemplo la manera en la que se está masturbando para mí es que deslizo dos dedos hacía abajo haciendo que el suave roce de ellos con mi clítoris sea una maravilla. - Ahhhh. – no evito gemir y apoya mi mano izquierda sobre el colchón para echar mi cuerpo hacia atrás. - Dios. – susurra en tanto sonrío. - Ni Dios te va a salvar de este infierno. -prometo y solo escucharme provoca en mí una fuerte punzada entre medio de mis piernas. Subí mis piernas a la cama, previamente haciendo mi cola para atrás. Él acercó la silla a la ventana e hizo lo mismo que yo, abrir las piernas para mí. Fije mi mirada en sus ojos y luego mire sus manos, sonreí y cómo si se tratase de una conexión que solo entre los dos existiera, comenzamos a realizar movimientos sobre nuestros miembros al mismo tiempo. Si yo introducía mis dedos muy adentro de mi v****a, él llevaba su mano, que encerraba el tronco de su polla, hasta abajo. Lo mismo ocurría si sacaba mis dedos desde dentro de mí. - Se siente tan bien ¿verdad? – asiente sin despegar sus ojos de entre mis piernas, sin perderse cada movimiento de mi mano. – ohhhh . . . – se me escapa un sonoro gemido cuando hago entrar un tercer dedo dentro de mí. – esto es tan . . . – pero no tuve que terminar la frase, porque él mismo lo hizo.} - Caliente. – dijo y yo lo miré y elevé mis cejas. – eres fuego y estas ardiendo. – - Por ti. – confieso. – tú haces que me prenda fuego. – y llevo ambas manos a mis pechos para apretarlos con fuerza, pellizcar y estirar mis pezones. - Uf . . . no hagas eso. – dice casi sin pensar y hace un gesto caliente que provoca espasmos en mi cuerpo. – me tiemblan los labios. – dice con sus ojos cerrados y sonrío. No le pregunto ni contesto nada, solo vuelvo hacer lo que generó en él aquel gesto y como era de esperarse, sus gemidos fueron esta vez más fuertes aún. Estoy segura que esta noche va hacerme suya. - ¿quieres lamerme por pechos? – y él asiente en tanto no deja de morder sus labios los cuales, juraría que están rojos y hasta lastimados. - ¿deseas morder mis pezones? – y vuelve asentir. - Mastúrbate, por favor. – me pide ¿y cómo decirle que no? pero sí él podía pedirme eso yo también podía agregarle un condimento. - Hagámoslo juntos, grita mi nombre al eyacular y dámela toda para tomar. – Sus ojos se abrieron como platos y supuse que era por lo último que le dije. Si bien cada uno se encontraba en su casa, lo cierto es que eran pocos centímetros los que nos separaba de ventana a ventana y cómo al terminar el líquido viscoso sale disparado quizás podría llegar hasta donde me encuentro, pero si no ocurre bueno, por lo menos haré que lo haga. - Tú estás loca. – sabía que diría eso. Me levante de mi cama y me acerque a la ventana para hablarle y no estar a los gritos. - No seas tonto. – dije en confianza y él dejó de tocarse el m*****o para ponerse de pie y . . . ¿regañarme? - No me faltes el respeto. – me dice y yo no puedo contener la risa. - ¿respeto? – en momentos como estos certifico que estamos a años luz de los hombres. – mira lo que estamos haciendo y tú hablas de respeto? – Y rompo en carcajadas con lo cual quizás se sintió ofendido porque enseguida se acomodó el pantalón y bajó la cortina, que como adelanté e igual a la mía era casi transparente. - ¡NO ME IMPORTA, SEGUIRÉ CON LO QUE ESTABAMOS HACIENDO! – grité tan fuerte que él corrió violentamente la cortina y me miró con sus ojos, negros pero esta vez de enojo. Bueno, de ambos, enojo y excitación. - Deja de gritar, los vecinos se van a enterar. – me dice y yo me encojo de hombros. – eres terrible. – y ante ese calificativo le mostré mi dedo índice y comencé a negar utilizándolo. - ¿terrible? – pregunto y niego. – no, simplemente que estábamos pasándola bien y me saliste con algo que nada que ver. ¿respeto? Ángel, nos deseamos desde hace mucho y luego de lo que está pasando y pasará entre los dos el respeto es lo que menos hay ni habrá entre tú y yo. – no me dice nada porque sabe que tengo razón y suavizo mi trato y tomó mi sillón para acercarlo a la ventana. – si tu quieres quedarte ahí, por mí esta bien. Pero si lo que quieres es venir hasta aquí mucho mejor. No me hizo caso y bajó la cortina, pero sé perfectamente que cederá a mis caprichos y en poco tiempo lo tendré encima de mi cuerpo penetrándome con muchas ganas. Me senté sobre el sillón de cuerina color rosa, acomodé mis piernas en los apoya brazos, corrí mi pelvis hacia delante y sin esperar a que salga comencé a jugar con mi cuerpo. Mis manos me recorren apretando mis carnes, clavándome las uñas en mis pechos, pellizcando con mucha fuerza mis pezones. - Ahhhh . . . – un gemido se escapa de mi boca que callo mordiéndome el labio. Continúo recorriéndome completa. Con las palmas de mis manos acaricio mis pies, mis piernas, mis muslos, la cara interna de los mismos. Lo hago una y otra vez sin dejar de mirar hacía la ventana de mi vecino, a sabiendas de que él espía, todo lo que hago, detrás de la fina tela traslucida. - Ahhh . . . – dejo escapar otro cuando rozo mis partes íntimas con la yema de mis dedos – dios, qué placer. – digo lo suficientemente fuerte como para que pueda escucharme y aunque no levante la cortina, veo perfectamente que se encuentra observándome con su mano, de nuevo, en su polla y yo me pregunto ¿en qué momento la volvió a sacar? Pero no me detengo a pensar mucho en ello ya que me encuentro muy entretenida dándome placer. Separo los labios de mi v****a para poder jugar con mi clítoris y para que él pudiera ver muy bien lo que se ha estado perdiendo en todo este tiempo y perderá si no se anima a dar el paso. Los separo de modo tal en que el rosa de mi interior quede totalmente al descubierto y enseguida mi dedo índice comienza a hacer pequeños círculos sobre aquel pedacito de carne sensible provocando que mi cuerpo tiemble. - ¡Ay, dios! – exclamo mientras no dejo de acariciarme y hacerme vibrar. – ohhh siii . . . – digo al introducir un dedo dentro mío. – ahhh . . . ahhh . . . – gimo tan fuerte como mi garganta me permite y en ese momento él abre bruscamente la cortina. - ¡deja de gemir así! – se queja, pero yo estoy tan excitada que no soy capaz de oír lo que me dice. - ¡te estoy hablando, Denisse.! – se queja, pero aún así, no puedo dejar de tocarme. No voy a mentir al decir que nunca lo he hecho, porque lo cierto es que lo hago a diario par mí misma. Siempre he dicho que no está mal hacerlo, que los que en cierto modo nos cohíbe y nos hace sentir culpa, sucias es el echo de que, para la sociedad, en su mayoría es ser promiscuas, por no decir otra palabra más ofensiva y en verdad no tiene nada de malo tocarnos. Que nuestras manos nos toquen con entusiasmo, que nos robemos gemidos a nosotras mismas, que nos regalemos, un poco de placer. Hacernos el amor a nosotras mismas, dejando a un lado los prejuicios de personas que creen que quererse a uno mismo en la intimidad está mal. - Ahhh . . . ahhh . . . – - ¡dios, dejá de hacer eso! – suplicaba. Mi cabeza erguida, mis pechos desnudos, mis pezones duros haciéndolo desear, muriendo de ganas por pasarme la lengua, morderme y estirarlo. Que grite de placer bajo sus manos, sintiendo su m*****o y no importa que lo calle, porque su cuerpo me lo expresa a gritos. Dos dedos entran y salen de mi cuerpo mientras que la otra mano aprieta el seno izquierdo en tanto uno de mis dedos es delicadamente degustado con mi lengua. - Ohhh, que rico lo haces. – susurra mientras su boca queda formando una exquisita O. Me mira. La tela casi transparente a un lado y nuestras miradas devorando al otro. Sus ojos no dejan de recorrer mí cuerpo desnudo, en tanto los míos no dejan de mirar los suyos. Llevo ambas manos a mis senos y los aprieto con tanta fuerza que debo emitir un pequeño grito de dolor, él se muerde el labio inferior. Mantengo mis piernas abiertas para queme mire. Me gusta saber que se le hace agua la boca por estar arrodillado ante mí y devorarme completa. Aprieto, pellizco y estiro mis duros pezones en tanto reclamo mis labios. Me siento guarra y lo disfruto. Me fascina mostrarme ante él, que me vea abierta, tocarme mientras hace lo mismo. Me fascina saber que soy capaz de volverlo completamente desquiciado por tenerme. Él no dice nada, simplemente recarga su cuerpo en el marco de la ventana mientras se masturba igual que yo. La oleada de placer, que soy capaz de provocarme a mí misma, m hace perder el control de mis actos, de mis capacidades cerebrales. Me olvido de los vecinos, me olvido que no solo Ángel me está viendo sino que cualquier transeúnte puede hacerlo. Me olvido de los tanques, de los prejuicios, de la vergüenza de hacerme el amor a mí misma, me olvido de todo. El sonido de mis gemidos y de mis propios fluidos no hacen más que endulzarme los oídos. Me llevo los dedos a la boca para poder saborearme, para degustar mí exquisito sabor ¿Y saben qué? Me encanta. Aprieto, pellizco y estiro mis duros pezones en tanto reclamo mis labios. Me siento guarra y lo disfruto. Me fascina mostrarme ante él, que me vea abierta, tocarme mientras hace lo mismo. Me fascina saber que soy capaz de volverlo completamente desquiciado por tenerme. Él no dice nada, simplemente recarga su cuerpo en el marco de la ventana mientras se masturba igual que yo. La oleada de placer, que soy capaz de provocarme a mí misma, m hace perder el control de mis actos, de mis capacidades cerebrales. Me olvido de los vecinos, me olvido que no solo Ángel me está viendo sino que cualquier transeúnte puede hacerlo. Me olvido de los tanques, de los prejuicios, de la vergüenza de hacerme el amor a mí misma, me olvido de todo. El sonido de mis gemidos y de mis propios fluidos no hacen más que endulzarme los oídos. Me llevo los dedos a la boca para poder saborearme, para degustar mí exquisito sabor ¿Y saben qué? Me encanta. Me fascina saber que mí espectador estar tan o más excitado que yo. -          Ahhh . . .  Ohh dios, ohh dios. – Me conozco tan bien que puedo hasta contar los segundos antes de correrme. Aumento los movimientos de mis dedos ante sus ojos que me follan sin piedad. Mis dedos entran y salen de mí tan rápido y tan fuerte que a penas sí soy capaz de abrir mis ojos para mirarlo. Aunque lo poco que logro ver es cómo acompaña mis acciones con su mano en su erecto m*****o. Fijo mí atención en él, en el n***o de sus ojos en tanto lo nombro. -          Métalo duro. – muerdo mí labio inferior y luego paso mí lengua sobre ellos. – ahhh siii . . .  Ahh siii . . . – simuló que mis dedos es su duro pene entrando y saliendo de mí. – que rico me lo hace, que rico es sentirla tan duro dentro de mí cuerpo. -  Logro ver en él como su pecho sube y baja y puedo deducir que le cuesta respirar, que la excitación lo está dejando sin aliento. Movemos nuestras manos al unísono en tanto sigo encendiendo sus oídos con mis palabras directas. -          Si . . .  Más, más . . . – le pido en tanto aumento las penetraciones. – ohhh por favor, no pares . . . No pares. – Meneo mí pelvis en tanto doy palmadas con mí mano abierta sobre mí v****a, logrando hacer contacto con mí clítoris, mis labios y el inicio de esa cavidad que sé muy bien que desea explorar. - Ahhh . . . Ohh dios, ohh dios. – Me conozco tan bien que puedo hasta contar los segundos antes de correrme. Aumento los movimientos de mis dedos ante sus ojos que me follan sin piedad. Mis dedos entran y salen de mí tan rápido y tan fuerte que a penas sí soy capaz de abrir mis ojos para mirarlo. Aunque lo poco que logro ver es cómo acompaña mis acciones con su mano en su erecto m*****o. Fijo mí atención en él, en el n***o de sus ojos en tanto lo nombro. - Métalo duro. – muerdo mí labio inferior y luego paso mí lengua sobre ellos. – ahhh siii . . . Ahh siii . . . – simuló que mis dedos es su duro pene entrando y saliendo de mí. – que rico me lo hace, que rico es sentirla tan duro dentro de mí cuerpo. - Logro ver en él como su pecho sube y baja y puedo deducir que le cuesta respirar, que la excitación lo está dejando sin aliento. Movemos nuestras manos al unísono en tanto sigo encendiendo sus oídos con mis palabras directas. - Si . . . Más, más . . . – le pido en tanto aumento las penetraciones. – ohhh por favor, no pares . . . No pares. – Meneo mí pelvis en tanto doy palmadas con mí mano abierta sobre mí v****a, logrando hacer contacto con mí clítoris, mis labios y el inicio de esa cavidad que sé muy bien que desea explorar. De momento a otro dejó de provocarme placer y me pongo de pié para girar y volver a subirme al sillón siendo esta vez, la famosa y excitante posición de “perrito”. Abro mis glúteos para dejarle ver lo que se perdió todo este tiempo y tendrá el placer de disfrutar si se anima a dar el paso para luego pegar mí mejilla en uno de los apoya brazos para pasar por de entre mis piernas mí brazo y poder llevar mí mano hacia mí zona genital. -          Ahhh . . .  Ahhh . . . Así . . . Tóqueme así, tóqueme así. – le pido mientras intento mirarlo. - Ahhh . . . Ahhh . . . Así . . . Tóqueme así, tóqueme así. – le pido mientras intento mirarlo. Hundo los dedos tanto como puedo mientras observo la expresión de su rostro. Está por alcanzar el orgasmo. Los muevo cada vez más rápido y él hace lo mismo. Gimo su nombre mientras voy sintiendo los espasmos en mí cuerpo, mientras comienzo a experimentar como voy alcanzando el éxtasis. Mí piel se eriza, mis manos sudan y no solo por lo mojada que me encuentro. Mis piernas tiemblan, mí v****a se contrae encerrando mis dedos dentro mío. Mis pechos se pone duros al igual que mis pezones. Me cuesta respirar . . . La sangre me quema, el aire se vuelve escaso. El grito no me es suficiente para expresarle cuánto me hace vibrar, cuanto logra prenderme, quemar mí carne. Él no se detiene, le gusta lo que ve y yo disfruto regalándole este candente espectáculo. -          Ahhh . . . Ahhh . . .  – grito los últimos gemidos al mismo tiempo que él llega al éxtasis abrazando mí nombre en su último suspiro. Acto seguido logro alcanzarlo yo misma. Sonrío como idiota mientras me recargo en los apoya brazos y cierro los ojos intentando no pensar en nada, pero de repente alguien me toma bruscamente de mí brazo izquierdo haciendo que en un abrir y cerrar de ojos tengo el calor de un cuerpo desnudo pegado al mío. Él no se detiene, le gusta lo que ve y yo disfruto regalándole este candente espectáculo. - Ahhh . . . Ahhh . . . – grito los últimos gemidos al mismo tiempo que él llega al éxtasis abrazando mí nombre en su último suspiro. Acto seguido logro alcanzarlo yo misma. Sonrío como idiota mientras me recargo en los apoya brazos y cierro los ojos intentando no pensar en nada, pero de repente alguien me toma bruscamente de mí brazo izquierdo haciendo que en un abrir y cerrar de ojos tengo el calor de un cuerpo desnudo pegado al mío. - Voy a darte lo que deseas. – me dice y yo vuelvo a encenderme. Sonrío y lo invito. -          Entonces arde conmigo. “   - Entonces arde conmigo. -
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