De momento a otro da un paso hacia delante, situándose tan cerca como le era posible, pero en consecuencia yo doy uno hacia atrás y él se detiene. - ¿pasa algo? – pregunta y no sé si es ingenuidad o lo hace adrede. - Estamos en un lugar público. – es lo que me sale decirle, entonces él mira hacia ambos lados y toma mi mano. – vamos. – y yo, lo sigo. Confíe en él. Caminamos por toda el aula hasta llegar a la puerta donde nos conducía al vestuario de los profesores, gracias a dios no había nadie más que nosotros en el sitio, mis compañeras se habían retirado por lo que agradecí infinitamente. Al llegar a al vestuario, lo atravesamos por completo y nos metimos en una de las duchas, él cerró la cortina y prendió el agua, para luego besarme. Cesar no perdió tiempo alguno

