Capítulo 6. Estragos.
Por la noche preparamos la cena todos juntos. La cocina terminó hecha un desastre al igual que nosotros, los niños habían comenzado una guerra de harina cuando íbamos a preparar el postre. Después de cenar Sean los mandó a bañar y luego juntos nos pusimos a ordenar el lugar.
—Ellos realmente saben cómo mantenerme ocupado.
—Son unos niños muy listos.
—Lo son. Me gusta escuchar puras opiniones positivas respecto a ellos.
—No me han dado razón para quejarme.
—Siempre hablamos de mis hijos.
—Bueno, trabajo con ellos— ironice.
—Ya, pero me gustaría conocerte más allá de lo que tu madre me ha contado, algo me dice que ella no te conoce cómo se piensa.
Le mire mordiendo mi labio.
—Bien, pues pregunta.
—¿Por qué pedagogía?
—Sencillo. Me gustan los niños. No existe más razón.
—¿Porque seguías yendo a New York?
—Es una ciudad espectacular. Además no quería estar aquí con mamá, a fin de cuentas es su trabajo y… — lo mire y suspire.
—Me avergonzaba, usted y su esposa eran tan jóvenes y exitosos que me daba vergüenza presentarme en su casa.
—Eso es lo mas tonto que e escuchado. Deberías estar orgullosa de tu madre porque ella lleva la casa, es como si fuera la señora, aun y cuando mi esposa vivía era así, a mi mujer nunca le gusto estar en casa así que trabajaba todo el tiempo. Yo realmente respeto a Denise y la siento parte de la familia.
Suspire en respuesta.
—Yo misma me averguenzo de muchas cosas que he hecho, sentido o pensado…
—¿Cómo?
—No quisiera hablar del tema— no me pondría a explicarle sobre todos los pensamientos sucios que he tenido con él.
—Bien— se acercó de manera inconsciente a mí y quitó algo de mi cabello.
—¿Tiene novio?
—No… yo… Soy muy selectiva y la verdad es que no me he dado la oportunidad, no he conocido un hombre con quien valga la pena intentarlo.
—Me gusta que pienses así.
Trague saliva al darme cuenta de lo cerca que estábamos ahora.
—Aunque no lo creas, ahora eres especial para mi. Te he visto con mis hijos y… has logrado instalarte en mi corazón.
Mi corazón se aceleró ante sus palabras.
—Si eres importante para ellos entonces lo eres para mi, es todo lo que necesitas para ganarme. Tengo que agradecer a Denise por incluirte en la familia.
Trague grueso al ver lo cerca que está de mi rostro.
—Eres una amiga perfecta para nosotros.
Sentí un patadon en las entrañas y la desilusión palpitante me hizo suspirar.
Sean dio media vuelta y se marchó. Después de un rato subí a mi habitación para ducharme.
Sabía que me costaría un montón dormir ya que mi mente iba a cien por hora, así que después de ponerme mi pijama decidí ir a la biblioteca de la casa.
Tome un libro de la estantería y me senté en un cómodo sofá.
Al abrir mis ojos me encontraba en mi habitación. Fruncí mi ceño. No recuerdo haber caminando hasta acá y no es que hubiera estado bebiendo para tener estos estragos.
«Quizá eres sonámbula» me amonestó mi subconsciente cuando la idea cruzó por mi cabeza «Deberías ir directo a la habitación del señor la proxima ocasión». Sacudí mi cabeza ante tales ideas.
Me vestí y bajé a toda prisa, el desayuno estaba listo. Sean tenía un delantal, los niños ponían la mesa.
Me encanto lo que estaba frente a mis ojos, era una escena tierna.
—Buen día— salude.
—Buen día— respondieron los chicos.
—¿Qué tal has dormido?— preguntó Sean.
De maravilla dije cogiendo los tazones con fruta picada y llevándolos al comedor. Observe hacia afuera, parecía un día delicioso.
Una de las paredes del comedor era de cristal así que se podía apreciar perfecto la vista.
—Hoy iremos de excursión, ¿quieres venir?— me invitó Sean.
—Suena muy bien. Aunque caminar no es lo mio.
—¿Cómo el caminar no puede ser lo tuyo?— alegó Liam.
—Bueno, me canso muy rápido— le explique.
—Descansamos en algunos puntos y llevamos agua— dijo Eddy.
—Vale, iré pero ya os he advertido.
Sean llegó con un plato lleno de panqueques. Todos tomamos asiento y después de bendecir la mesa comenzamos a desayunar.