Capítulo 5.

778 Palabras
Capítulo 5. El paraíso. —Deben dormir niños. —No podemos. Por favor entiende nuestra razón. Mañana es nuestro cumpleaños y queremos ver a papá hoy. —Ya lo verán mañana. —Tiene que ser hoy— insistieron. —¿Puedo saber cual es esa urgencia? —Queremos que cumpla con la tradición. —¿Tienen una tradición? Los dos asintieron repetidas veces. —Pues vale. ¿Qué haremos para esperarlo? —¿Armamos cohetes de papel? —Bien, pero tendrán que ensañarme. Baje a toda prisa hasta el cuarto de juegos, tome algunas hojas y colores, luego subí a su habitación nuevamente. Pasadas las nueve llegó Sean. —¿Por qué no están dormidos?— me miró desaprobatoriamente. —No he logrado hacer que durmieran, ellos normalmente son obedientes así que supongo que es algo muy importante lo que tienen por decirte. Sean se arrodillo ante sus hijos, tomó una hoja y comenzó a darle forma, yo me recargue en la puerta. —Bien, los escucho. —Mañana es nuestro cumpleaños. —¿No, de verdad? Lo había olvidado. —Papá eso es grosero— alegó Eddy. Con los días he aprendido que Eddy es un chico muy dulce y sensible. Liam en cambio parece frío pero es muy amoroso. —Debes cumplir con la tradición— alegó Liam. —Hijos, saben que estoy en un proyecto importante. —La familia siempre debe ser más importante que cualquier cosa— recitaron al unísono, como si de una mantra se tratase. —Tienen razón. Hagamos algo. Se que siempre nos vamos desde muy temprano a la casa de campo pero… tengo un asunto que arreglar mañana por la mañana, así que les propongo que se adelanten junto a April, yo los veré allá a medio día. Como recompensa nos quedaremos hasta el domingo en la tarde. Los chicos se miraron unos segundos, se sonrieron y luego ambos asintieron. —¿Y por qué no se van juntos a medio día? Eso debe ser algo que hacen en familia y no quisiera colarme. —Queremos estar alla temprano. —¿Cuál es la prisa por llegar desde la mañana?— cuestione. —Ya lo veras— respondieron los tres. La casa es preciosa, entendí el apuro que tenían pues se puede sentir la paz transmitida por el lugar. Parece antigua aunque con algunos detalles modernos, todo alrededor es bosque. Baje del auto seguida por los niños. John él chofer se encargó de bajar nuestro equipaje. Liam me tomó de la mano y me llevó adentro mostrándome cada habitación de la casa; el jardín trasero estaba precioso, una enorme piscina me hizo querer desnudarme al instante. —Este lugar es precioso. —Y lo que es mejor, no habrá nadie que nos moleste, todo lo hacemos en familia y sin tecnología. —Ahora me siento una intrusa. —Pues no lo hagas— Comenzó Liam. —Eres nuestra niñera y es tu deber estar donde nosotros estemos— finalizó Eddy. —¿Qué les parece si se ponen su traje de baño y nadamos un poco mientras llega papá? —Siiii— gritaron y salieron corriendo adentro. Fui hasta la habitación donde me hospedare para ponerme un bañador. La habitación es todo lo que siempre he soñado. Siempre tuve una vida bastante modesta a pesar que papá fuera rico, él mantenía mis tarjetas con bastante dinero sin embargo mi madre me enseñó a ser humilde y no despilfarrar, lo cual agradezco un montón pues ahora que mi padre ha muerto dejó a su esposa con todo y yo solo tengo lo que he ahorrado todo este tiempo. Observe el enorme baño y mentalice meterme luego en la enorme tina. Luego bajé con los niños y comencé a jugar con ellos en la parte más baja de la piscina. Sean llegó pasado el mediodía con un par de pizzas, una tarta de cumpleaños y los suministros necesarios para pasar aquí el fin de semana sin tener que volver a la ciudad. Comimos mientras los niños nos platicaban sobre la escuela y como le gastan bromas a las maestras. Luego les cantamos cumpleaños feliz mientras parten la tarta. —Los abuelos y Denise les han enviado algo. Tambien Martha. Dijo Sean entrando con algunas cajas a la casa. Las puso aun lado de los regalos que ya les habiamos entregado él y yo. Cuando terminaron de abrir sus regalos decidí ir a nadar nuevamente mientras ellos jugaban al fútbol. En un par de ocasiones pillé a Sean mirándome. Me regañe mentalmente por alegrarme. Recibir atención de un hombre tan guapo elevo mi ego, así que pase todo el rato tratando de provocarlo.
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