Capítulo 2.

797 Palabras
Capítulo 2. Nueva niñera. Nerviosa, di dos toques suaves a la puerta del despacho, Sean me abrió enseguida. —Buen día señorita Gunner— me miró extrañado. Desde que llegué había evitado cruzarme con él en todo momento y ahora estaba aquí en la puerta de su despacho buscándole. —Buen día señor, estoy aquí para postularme como niñera. Mi madre me dijo que necesitaría una —hable con tono suave. No quería mostrarme ansiosa, nerviosa y menos aún desesperada. Me indicó que entrara, lo obedecí y tomé asiento frente a su escritorio. El lugar estaba bastante desordenado, supongo que por el mucho trabajo que tenía últimamente. —Su madre me ha dicho que está de vacaciones, solo durará aquí tres meses. —Así es señor. Solo pretendo tomar el puesto mientras encuentran a la chica adecuada, si le parece bien. Se de buena fuente que su proyecto inicio y tiene un poco de prisa en esto— mi subconsciente me dio unas palmaditas de orgullo ya que mi confiable fuente era yo misma y mis maravillosas habilidades para sacar información. —Pues así es— me miro con el ceño fruncido, luego de pensarlo un poco continuo. —Confío en su familia, así que no lo pensaré, le presentaré a mis hijos para que vayan cogiendo confianza, de verdad me a salvado, no será sencillo conseguir a alguien de confianza y la verdad es que ahora mismo estoy atrasado con él proyecto. Supuse que podría encargarme del trabajo sin abandonar a mis hijos pero ha sido más difícil de lo que pensé— Expreso con voz tranquila y demasiado amable. Hasta ahora apenas y habíamos cruzado palabra así que me extraño que un hombre de su posición tuviera un tono tan dulce y formal. Normalmente los hombres ricos son déspotas y arrogantes. —Entiendo. No se preocupe que con el tiempo podrá dividir su tiempo perfectamente para no descuidar a los niños. Sean asintió con una leve sonrisa y yo sentí que me derretía. ¿Cómo puede ser tan musculoso y tierno a la vez? Se puso de pie y se dirigió fuera del despacho, yo le seguí. Mi guapo jefe me mostró la casa grande completa, en el piso de arriba se encontraba su habitación, la de los niños y la que sería mía por esta temporada, todas con su armario y baño propio. Abajo, su despacho, cocina, comedor, sala, baño, biblioteca y una enorme habitación de juegos. Luego fuimos hasta el jardín donde los niños estaban recibiendo sus clases de king boxing. Sean los llamó, los niños se disculparon con su profesor y corrieron a toda prisa hasta nosotros. —Eddy, Liam. ¿Recuerdan lo que hablamos hace un par de días, sobre conseguir una niñera? Ambos asintieron. —Bien, pues les presento a April Gunner. Ella nos ayudará por un tiempo. Es hija de Denise. Un —Es un gusto señorita April— dijeron al unísono mientras tomaban mi mano para saludar, uno a la vez. Yo sonreí automáticamente ante tal educación, eran un par de Sean en tamaño pequeño. —El gusto es mio pequeños. Sean continuó hablando, los niños en ningún momento se quejaron y fueron muy formales conmigo. Me sentí un poco extraña al hablar con ellos. Al terminar el día me reuní con Sean en su despacho, como habíamos acordado. Él me dio los horarios de los niños, luego me habló de mis deberes y la paga que recibire, la cual es muy buena. —Quizá su madre ya se lo ha contado pero mi esposa, murió hace un par de años. Así que me gusta que mis hijos tengan a mujeres buenas en casa, tal como era ella; amable, inteligente, respetuosa. Quiero que ellos tengan expectativas altas con respecto a las mujeres, para cuando sea su momento sepan elegir correctamente. Así que te pido de todo corazón que no los dañes. Si por algún motivo no te agradan o se vuelven desobedientes contigo házmelo saber. Será mejor que yo lo arregle. —Así será señor. Tenga por seguro que mis intenciones son buenas. —Bien. —me sonrió satisfecho. —Tus labores comenzarán mañana a las seis de la mañana. Tendrás libres las horas en las que tienen sus clases extras. Puedes ocupar tu tiempo como mejor prefieras. Tendrás tu habitación en la casa grande por si a ellos se les ofrece algo por la noche ya que estos días yo tendré varias cenas de negocios y estaré ausente por horas, así que te necesitaré instalada aquí. —Perfecto— sonreí. Tenia vía libre, ahora solo era cuestión de conocernos. —Pues eso sería todo por hoy. Puede retirarse. La veo mañana— me dedico una sonrisa perfecta. —Buena noche, señor Leonard. —Dulces sueños señorita Gunner.
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