Después de guardar las carpetas, nos fuimos al octavo piso, a Publicidad, a ver cómo iban con el spot, antes de la reunión con los gerentes de la Tienda Retail. Estaban casi en blanco, seguían con la idea de Carlos Marín y, a mi parecer, debían cambiarla por completo, pero creo que ese grupo se apoyaba demasiado en Carlos o él no les dejaba libertad de movimiento, pero no pensaban por sí mismos. ―¡Les pago un sueldo para que hagan algo mejor que esto! ―gritó Benjamín―. Si Carlos logra llevarse esta cuenta, ¡¡¡están despedidos!!! Los publicistas se miraron asustados, eran diez trabajando en un solo proyecto y no habían avanzado nada. ―No podemos hacer más con este spot ―se disculpó Miguel, el nuevo líder del grupo. ―Deberían cambiar toda la idea. ―Decirlo y arrepentirme fue una sola c

