―Esto hay que celebrarlo ―dijo Miguel, después de que los gerentes de “Mares” se fueron―. ¿Qué tal si vamos al pub después de la oficina? ―Sí ―contestaron todos a coro. ―¿Y tú? ―me preguntó Miguel. ―No, yo estoy cansada, vayan ustedes. ―Vamos, solo será un rato ―suplicó. ―Si quieres yo te llevo a tu casa después ―se ofreció Jorge. Miré a Benjamín, estaba tenso. ―No, gracias. ―Vamos ―insistió Miguel ajeno al malhumor del jefe―, así te relajas un rato, eres nuestra invitada estrella, gracias a ti podemos celebrar y, además, eres nuestra nueva líder. ―Solo un rato ―accedí de mala gana. ―Bueno, nosotros debemos preparar la reunión con los accionistas ―indicó Benjamín saliendo de la oficina, yo lo seguí. ―¿Vas a ir? ―me preguntó molesto en el ascensor. ―Solo un rato, ¿y uste

