- Adelante -dijo con los dientes apretados mientras se preguntaba por qué se enfadaba tanto. Lo que había entre ellos desde el principio tenía fecha de caducidad. Siempre lo había sabido. Jamás se hubiera metido en ellos si hubiera sido de otro modo. - Todo ha cambiado para mí, ¿no lo ves? Al fin tengo la oportunidad de ser... independiente. Y tú, Rafael, tienes la oportunidad de recuperar tu forma de vida, de volver a ser libre, como siempre has querido ser. - ¿Es eso lo que quieres, ser libre de mí? -no pudo evitar preguntar. Lo miro un largo momento y finalmente respondió: - No, no es lo que quiero. Te amo, Rafael. Quiero estar contigo, quedarme contigo. Pero algunas veces no podemos tener lo que queremos. El nudo de tensión que sentía en el estómago se

