Rafael deseo romper algo. - ¿Qué? - Por favor, no me grites -dio un salto y se alejó de él. Rafael al instante se sintió fatal. No debería haber gritado. Pero no entendía nada. ¿De qué estaba hablando? ¿Mudarse a otro sitio? ¿Por qué? Tenía que reconocer que le dolía oírselo decir. Dolía mucho. Y eso le hacía sentirse muy extraño. Se obligó a hablar con más calma. - ¿Es por algo que he hecho? - No, no es por ti. Tu nunca... tienes que creerme -parecía tan desesperada, tan triste. Rafael respiro hondo y trato de calmarse. - En serio, no te sigo. Tenemos un proyecto aquí. ¿Y de repente quieres echarlo todo a perder? No lo comprendo. Siempre has cuidado mucho eso. - Lo sé. - Piénsalo. Hicimos voto de silencio. Acordamos no decirle a

