Marian arrojo el bolígrafo encima de la mesa y acerco la silla. - Oye, no quiero problemas, ¿vale? Solo quiero mantener mi trabajo ... en el que sabes que soy muy buena. - Querrás decir que no quieres más problemas. Marian se inclinó hacia delante, apoyo los brazos en la mesa y cruzo las manos, pero no lo miro. - Me ha tratado como si fuera una cualquiera, ¿sabes? Se dio cuenta de que no podría discutirlo dado que era la verdad. - Eso no te autoriza a ir con mentiras a Inmigración. - ¿Mentiras? -Le dedico una mirada salvaje-. Por favor, ¿vas a intentar convencerme de que te ha casado con tu pequeña ama de llaves por amor? - No trato de convencerte de nada. Trato de decidir si prefiero dejar las cosas así y aceptar tu palabra de que tu venganza se termina aquí y los dos podemos segu

