Acercándose un Poco

1222 Palabras
Evelyn Sinclair despertó casi al mismo tiempo que Marcus. Se sentía muy a gusto en este momento, se sentía relajada, cómoda e inusualmente relajada y tibia. No podía definir exactamente a qué se debía su bienestar, solo sabía que estaba realmente a sus anchas… su mente se fue aclarando rápidamente, sí, se sentía muy a gusto donde estaba, pero… ¿Exactamente dónde estaba? Definitivamente en una cama, no tan cómoda como la suya pero estaba bien, apoyada cómodamente en un pecho fuerte y musculoso… «¿!Que quééé!? ¿En un pecho? ¿En el pecho de quién?» Rápidamente su cerebro fue cayendo en la realidad actual, estaba en un hermoso hotelito después de haber huido de unos rufianes. Se había acostado después de comer y cambiarse de ropa; se había despertado asustada y Marcus la había consolado, estaba asustada y no quería que se fuera de su lado, por eso se asió de su mano con firmeza, al menos hasta que se durmiera, pero no, Marcus no se había ido, estaba prácticamente debajo de ella, con sus fuertes manos en su espalda y en su hombro, con su poderoso corazón latiendo con fuerza… Sus propias manos estaban rodeando el torso de él ¡Y una de ellas estaba debajo de su ropa apoyada en su pecho! Además, una de sus piernas estaba íntimamente sobre ambas piernas de él… esto no estaba muy bien que digamos, ¡pero estaba! Su pulso se había acelerado a medida que se daba cuenta exacta de como estaban ambos, abrazados en una cama. Al menos no estaban desnudos, había sido solamente por el cansancio, una inocente situación que no tenía nada malo, este pensamiento le pareció justo a su mente, pero su propio cuerpo estaba diciendo lo contrario… no sabía si moverse o quedarse así toda la noche, diablos! «¡En qué estaba pensando!» Marcus pudo sentir que Evelyn se había despertado, sentía como se iba poniendo tenso su cuerpo y su respiración se iba acelerando, lo que hizo que su propio pulso subiera unos cuantos dígitos, lo mejor era hacerse el tonto y simular que nada estaba pasando, pero podía sentir la tensión física que había entre ambos… Hizo un leve movimiento y se estiró como si acabará de despertarse. —¿Evelyn? —murmuró suavemente— ¿Estás despierta? —dijo, reprimiendo un simulado bostezo. Casualmente Evelyn había decidido exactamente lo mismo, ¡disimular! A pesar de lo que sabía que estaba sintiendo… —Sí —dijo, arrastrando un bostezo— ¿Qué pasó? —preguntó con voz soñolienta. —Nada —contestó Marcus— Me quedé rendido, disculpa por inquietarte —eso sonó muy sincero; porque lo era. —No tienes por qué disculparte. —respondió Evelyn. Hablaban en voz baja, midiendo lo que decían y cómo lo decían, pero ninguno de los dos se decidía a moverse. Finalmente Marcus haciendo un gran esfuerzo se apoyó en el colchón. —Voy a levantarme —dijo. —No tienes por qué hacerlo. —repuso rápidamente Evelyn, al mismo tiempo que decía eso se arrepintió de inmediato, sorprendida por el impulso que le hizo abrir la boca y contestar de esa manera. Marcus estaba sorprendido, ¿Evelyn no quería que se levantara? Un calor agradable invadió su pecho y le dibujó una tonta sonrisa en su cara, pero solo dijo. —Está bien. —murmuró. —Avísame si quieres ponerte más cómoda. —¡Qué rayos estaba haciendo! Sabía muy bien que no debía permitir que esto sucediera, ¿o lo había pensado? Se cuestionó a sí mismo. Sin embargo no hizo nada por moverse, levantó un poco su brazo izquierdo para ver la hora, ¡las 4 am! Había dormido casi 10 horas de un solo tirón algo muy inusual en él que era tan disciplinado. Dormía sólo lo justo y siempre se levantaba temprano pero el cansancio acumulado en estos últimos días había sido excesivo ¡y ahora estaba tan cómodo! Se obligó a pensar con sensatez, a esta hora no era un buen momento para salir a ver qué había pasado con los encargos que había hecho, debería esperar hasta la mañana, así que lo más sensato era seguir descansando hasta el amanecer y permitir que Evelyn pudiera también descansar de lo que había sido un día terrible. —Evelyn —dijo en voz baja. —Dime. —se oyó la voz contra su pecho— Apenas son las cuatro de la madrugada, debemos descansar porque nos espera una dura jornada; jornada que no sé exactamente cuánto tiempo nos va a tomar. Evelyn estuvo a punto de preguntar de nuevo sobre la situación, pero intuyó que él no le diría nada por ahora, pero ya tendría tiempo de sacarle esa información. —Está bien —murmuró —voy a tratar de dormir. — —De acuerdo —contestó él. Evelyn trató bastante de conciliar el sueño, por supuesto que aún estaba cansada, bueno, en realidad más adolorida que cansada, pero sabía que tenía que dormir un buen rato más, no sabía cuándo volverán a tener la oportunidad de descansar de nuevo. Lo que no la dejaba dormir pacíficamente era el sujeto que estaba pegado a su lado, ella estaba cómoda en su ropa de dormir, ¡pero él estaba completamente vestido y en calcetines! ¿Debería decirle que se quitara la ropa? ¡Oops! ¡Eso sonaría súper extraño! Además, el solo pensamiento de estar tan cerca de este hombre en calzoncillos le hizo subir un rubor a sus mejillas y un extraño calor que subía por sus piernas hasta su bajo vientre… Evelyn trató de tomar una gran bocanada de aire, y lo logró a medias, su pulso que ya se mantenía alto se aceleró un poco más, «¡Demonios!» —pensó. Tenía que dejar este comportamiento absurdo y que jamás se permitió con nadie, ¡ni siquiera con los héroes de su adolescencia! Trato de sosegarse y pensar más en la situación que estaba viviendo, procurando ignorar las señales que le enviaba su estúpido cuerpo. Aparte de la gran fortuna que ella tenía y, que podía hacerla una candidata para un secuestro con recompensa y todo eso, Evelyn no podía imaginarse una sola razón por la cual podía estar en esta situación tan peligrosa, no tenía enemigos que ella supiera, al menos su padre nunca le había dicho nada en ese aspecto. Por supuesto que podía haber hasta una docena de competidores que le podían tener algo de rencor al haberle ella ganado algún contrato o un negocio, ¡Pero esto era el siglo XXI, no era una razón suficiente para secuestrar a nadie y mucho menos tratar de matarlo. Que ella supiera, su familia no había arruinado a otra, lo que en algunos países, como en Sudamérica o Europa, podrían generar una "Vendetta". Hmmm, el término en italiano y el hallarse en Italia le ocasionó un poco de desazón, pero lo ignoró y siguió pensando. La cabeza ya le daba vueltas de tanto pensar, así que, con un gran esfuerzo, procuró ignorar sus inquietudes y dormir un poco más, en especial trató de ignorar la "inquietud" masculina que se hallaba acostado a su lado. Poco a poco un suave sopor la fue invadiendo hasta que se quedó dormida.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR