¿El Rescate?

2284 Palabras
El ruido seguía aumentando a medida que aumentaba la confusión en el cuarto de al lado. Se oían imprecaciones en un lenguaje que ella no reconocía y algunas en italiano. Evelyn se puso de pie y se acercó a la puerta, dudando si debía tratar de abrirla; ésta abría hacia dentro pero no sabía si tenía puesto algún seguro. Tiró de la Manilla con fuerza y la puerta cedió. El espectáculo no podía ser más confuso, toda la habitación, que era un poco más grande que dónde ella había permanecido, estaba en un completo desorden, pudo ver al grandulón que había visto primero tirado en el piso, inconsciente, mientras que el que tenía cara de sádico estaba sentado en el suelo con la mirada perdida. Los otros dos se enfrentaban a un hombre que parecía de granito, con unos poderosos músculos que resaltan a través de la tela de su ajustada franela, y que se movía como un torbellino, defendiéndose y atacando con una envidiable fortaleza y velocidad. El más joven volteó hacia la puerta y al ver a Evelyn corrió hacia ella para evitar que saliera, pero Evelyn ya había entrado en la habitación y haciendo alarde del coraje que la caracterizaba le lanzó una patada al pecho, que sin embargo no logró el efecto deseado porque el sujeto no sólo resistió el golpe sino que le propinó un poderoso empujón que la hizo caer de espaldas en el suelo. Un poco adolorida por el golpe se levantó con algo de dificultad y se pegó a la pared. Evelyn se prometió que apenas regresara a Los Angeles iría a demandar a su entrenador de artes marciales… El hombre se volvió hacia el individuo que ya había hecho caer al último de sus compañeros y trato de golpearlo con su manaza, pero no tardó en comprobar lo duro que era ese tipo, no solo evitó el golpe sino que le propinó una serie de golpes en la cara y finalmente una poderosa patada en la cara que lo dejó fuera de combate. Evelyn había asistido a todo esto recostada de la pared, bastante sorprendida por lo que estaba pasando, y cuando se fue acercando al hombre que representaba su salvación éste se estaba volteando hacia ella, entonces pudo ver sus facciones y... …una mueca de asombro, como jamás la había puesto Evelyn Sinclair en toda su vida, se dibujó en su cara haciendo que su boca se abriera y sus pulmones trataran de llenarse de aire pues se había quedado sin aire por la sorpresa. —¿Ma.. ma.. mar.. Marcus!!?? —Apenas pudo balbucear, pero éste se acercó a ella rápidamente, y sin contestarle la examinó con cuidado haciendo que girara en redondo, y al ver que no estaba herida la tomó del brazo haciéndola seguirlo por en medio de la habitación hasta que salieron a un pasillo que conducía a una balaustrada que daba a un callejón desconocido. Evelyn no salía de su asombro y miraba al hombre que prácticamente la arrastraba tras de sí como si viera una aparición, nunca se pudo imaginar a Marcus, "su" Marcus, su silencioso asistente convertido en un torbellino de golpes y patadas, muy poderoso y que hubiera hecho papilla a esos cuatro gorilas que la tenían secuestrada… —Marcus, —murmuró Evelyn. —¡chist!, susurró éste. Llegaron a la balaustrada y Marcus subió al borde a Evelyn y luego subió él mismo para luego dejarse caer en una especie de antepecho y ayudar a Evelyn a bajar, luego hizo que Evelyn se deslizara hasta la calle para después el dejarse caer casi sin ruido a su lado, ¡este hombre parecía un gato! A Evelyn le costaba asimilar todo lo que había pasado en los últimos minutos y quería saber qué rayos estaba pasando, así que cuando hubieron corrido una buena parte por el oscuro callejón se detuvo y a la luz de una ventana iluminada, que arrojaba una amarillenta luz fantasmal sobre ese trozo calle interrogó a Marcus con su habitual dureza: —No voy a dar un condenado paso más hasta que me expliques qué está pasando! —Evelyn, —respondió Marcus con su profunda voz, —no es el momento apropiado, debemos seguir adelante y alejarnos lo más posible de este lugar, te prometo que te lo explicaré hasta donde sea posible. Evelyn no estaba ni medianamente satisfecha, pero la voz de Marcus sonaba urgida y autoritaria al mismo tiempo, y la había tuteado! No recordaba, ni una sola vez en que su asistente le llamara de otra manera que el acostumbrado "está bien señorita Sinclair" "aquí está lo que me solicitó señorita Sinclair" y otras muchas ocasiones del mismo corte. Su nombre sonaba extraño en los labios de ese hombre que se había convertido en su salvador y protector ésta noche, esto le produjo una rara sensación en el estómago, un desasosiego que nunca había sentido antes, así que sin decir más nada tomó la mano que le tendía Marcus y le siguió por el callejón. Quienes están familiarizados con Venecia saben que la ciudad, fundada hacia el año 421 DC era la capital de la región de Véneto en el norte de Italia, que abarca más de 100 islas pequeñas en una laguna del mar Adriático. No tiene avenidas como conocemos, sino solo canales, incluída la vía pública del Gran Canal, bordeada de palacios renacentistas y góticos, y algunas calles y callejuelas donde invariablemente se circula a pie, además de una serie de pequeños callejones que invariablemente desembocan en algún canal supletorio de alguno mayor. Sí, desplazarse en Venecia era eminentemente peatonal o sino por los canales, en el Vaporetto, que el transporte público o sino en góndola o lancha. Marcus caminaba rápido y agachado, parecía ver en lo oscuro y tenía un sentido de orientación único, Evelyn no tenía idea de dónde estaban pero de seguro no era cerca de la hermosa Piazza San Marcos. Aunque en esta época del año no había muchos turistas en Venecia casi siempre había personas caminando o llenando los cafés, o si no, navegando en un paseo romántico por los canales, el Ponte Rialto o por el Ponte dei Sospiri (Puente de los Suspiros). En esta parte de la ciudad no había personas caminando, ni restaurantes o cafés… siguieron hasta que llegaron a un canal, había varias góndolas y algunas lanchas amarradas a lo que parecía un pequeño muelle, Marcus la condujo hasta una de ellas, era mediana y tenía un pequeño toldo para cubrirse, se subieron y de inmediato se escucharon unas voces en italiano… Marcus la tomó en vilo y la hizo acostarse en el piso de la lancha ¡y luego él se tendió casi encima de ella! No estaba segura de porque él estaba en esa posición incómoda y que la hacía sentirse extraña, pero imaginó que su vestido blanco crema resaltaría en la oscuridad. Sin embargo podía sentir los fuertes brazos de Marcus casi rodeándola por completo y una de sus piernas sobre las suyas, su pecho estaba muy cerca de su cara y podía escuchar los fuertes latidos de ese corazón. Iba a decir algo y apenas abrió la boca Marcus puso una de sus fuertes manos sobre ella impidiéndole emitir cualquier sonido, de inmediato su indómito carácter se encrespó como un ave que se apresta a luchar, más luego se dió cuenta de su imprudencia, los pasos, y las voces duras pero contenidas, se acercaban poco a poco. En un momento estuvieron en el muelle casi encima de ellos, pero, afortunadamente, no los descubrieron. Evelyn se dio cuenta de que su situación distaba mucho de ser segura y entendió todas las precauciones que su salvador estaba tomando para protegerla. Sintió un cálido sentimiento de agradecimiento que se extendió por su pecho y le hizo humedecer los ojos, pero de inmediato su espíritu rebelde y severo rechazó lo que estaba sintiendo, aunque el sentimiento de calidez no desapareció por completo. Ya no se escuchaba ningún ruido, pero Marcus no se movía, no quitaba la mano de su boca, ¡era tan tibia! Al poco tiempo Marcus comenzó a moverse y le susurró al oído. —No te muevas Evelyn, ya regreso —¡de nuevo la tuteaba! Y aunque su naturaleza rechazaba tal inapropiada conducta, su estómago volvía a sentir ese desasosiego que tanto la perturbaba. Marcus se levantó con sumo cuidado y se asomó poco a poco al muelle, y tuvo mucha razón al hacerlo de esa manera porque habían dejado a un hombre para vigilar ese muelle. El hombre fumaba sentado en una pila de cuerdas mirando hacia el callejón por donde ellos habían llegado, Marcus aprovechó la circunstancia para subir a pulso al muelle, y caminando con un silencio que sería la envidia de una felino, se acercó a las espaldas de sujeto, rápidamente lo golpeó en el cuello cerca de la base del cráneo y el tipo se desplomó si emitir un sonido. Marcus se acercó al bote de nuevo y se dejó caer dentro luego de haber soltado las amarras, éste tenía motor pero Marcus sacó unos remos y los metió al agua remando con sumo cuidado pero constantemente. Al cabo de lo que a Evelyn le pareció una eternidad se detuvo debajo de un puente. Evelyn, que había permanecido quieta, viendo como remaba se acercó a Marcus, ya quería saber qué estaba pasando. —Marcus, ¿qué demonios está pasando? ¿Quiénes son estos tipos? ¿Por qué me tenían secuestrada? ¿Cómo me encontraste y como de repente te conviertes en un arma mortal que derriba a unos gorilas como si fueran muñecos? ¿Que rayos sucede!? Las palabras brotaron juntas a gran velocidad, cargadas de frustración, cansancio, y de lo extraño de la situación. —Evelyn, —dijo Marcus —cálmate, aún la situación es difícil, solo te puedo decir que es una banda muy organizada de venetos y corzos, que procuran evitar que te reúnas con el abogado de aquí y que son bastante poderosos, tanto, que va a ser bien complicado evadirlos. —Pero, cómo me encontraste? —Estuve siguiéndote por un buen tiempo, por un momento te perdí de vista pero unos niños me dijeron que habían visto a dos hombres cargar a una mujer y llevarla hacia el lado oeste de la ciudad… lo demás fue seguirlos y pude ver una casa que estaba inusualmente vigilada por varios tipos, esperé hasta que quedaron menos y entonces entré. —Pero, ¿por qué me seguías? —preguntó. Evelyn, tenía los ojos abiertos por la sorpresa, sorpresa que se reflejaba claramente en sus facciones, estaba pálida y una fina capa de sudor le cubría la piel, cualquiera pensaría que se encontraba al borde del shock, de perder los nervios, pero esa no era Evelyn Sinclair, de ninguna manera! Sin embargo la serie de inesperados y sorprendentes eventos la tenía poco menos que anonadada. Su vida transcurría de una manera normal, tan normal que cualquier observador extraño la hubiera podido tildar de aburrida, así que todo esto era poco menos que "sorprendentemente espectacular" como decía una novela que había leído en su adolescencia y que le había parecido un tanto ridícula, pero ahora se había encontrado en una situación que bien podían hacer honor a esta frase. Marcus emitió un leve suspiro y con evidentemente renuencia contestó: —Estaba preocupado por ti y quería asegurarme que estuvieras a salvo, ya que no quisiste traer a tus guardaespaldas porque, según tú, ésta era una ciudad muy civilizada y nada podría amenazarte, especialmente si nadie te conocía. Las palabras salieron como apretadas de su boca, como si no quisiera pronunciarlas. Evelyn lo miró con incredulidad tratando de asimilar el significado exacto de esas palabras… —¿Estabas preocupado por mí!!!??? ¿Qué rayos significa eso? ¿ Y desde cuándo te has convertido en mi niñera personal? ¿Sabías acaso que algo podía pasarme? Este último pensamiento se introdujo como un rayo en su mente, no en balde era hija de su padre, la agudeza mental de Alistair Sinclair era proverbial, incluyendo entre sus competidores y enemigos, y Evelyn la había heredado a plenitud, una horrible sospecha creció en su mente, la sospecha de que Marcus Milliani sabía algo, algo importante y que obviamente no quería decirle! —¡Marcus! —Evelyn trato de no exaltarse —¡Tú sabes algo que no quieres decirme! ¡Te exijo que me lo digas de inmediato! ¡Quiero saber desde la "a" hasta la "z" de este asunto! Exigía, de nuevo era dueña de su misma por completo, quería una explicación y la quería de inmediato y punto… la sangre Sinclair le hervía en las venas… Marcus miraba hacia el canal por dónde habían venido, con sus facciones endurecidas, con una expresión concentrada, tanto que Evelyn casi podía escuchar los engranajes de su cerebro crujiendo por sus pensamientos. —Evelyn, —«¡la tuteaba de nuevo!» Evelyn tomó nota mental de ese hecho. —No podemos quedarnos aquí por mucho y no puedo decirte todo lo que quieres en este momento —¡No! —gritó. Ese no furioso atravesó los labios de Evelyn y estaba a punto de romper en imprecaciones y hasta golpear a Marcus para obtener lo que pedía, y lo hubiera hecho si no hubieran sonado unos disparos que pasaron silbando por encima de sus cabezas. Entonces pudieron ver una lancha que se acercaba rápidamente hacia ellos. No, realmente no estaban seguros aún… Evelyn dejó escapar un gemido al pensar de nuevo: «¿qué demonios está pasando? ¿sería posible que no pudieran escapar esta vez?»
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