CAPÍTULO QUINCE La música sonaba a todo volumen. Se trataba de un tecno-pop que él podía sentir como puñales en su cráneo. Estaba bebiendo whisky escocés para acallarlo, aunque no le estaba sirviendo de nada. De hecho, cuanto más bebía, más capaz parecía de tolerar a música. Sabía que no podía beber mucho más. Ya se había tomado dos copas y sabía que cinco era su límite incontestable. No solo tenía que ser capaz de conducir de regreso a su casa, sino que también necesitaba mantener su mente lúcida. Sabía por qué estaba aquí, aunque ya estaba bastante convencido de que no iba a funcionar. Quería olvidarse de las cosas que había hecho la última semana más o menos. Pero, además de eso, quería dejarlo atrás. Quería parar. Y por eso estaba aquí. Pensó que podría conocer a alguien. Nadie espe


