CARTA LIX EL VIZCONDE DE VALMONT A LA MARQUESA DE MERTEUIL Dígame, amiga mía, si lo sabe: ¿Qué significan todas estas lamentaciones de Danceny? ¿Qué ha sucedido? ¿Qué ha pasado? Tal vez su bella se ha enfadado, cansada al fin de su eterno respeto. Es menester ser justos, y creer que habría razón para enfadarse, aún con mucho menos. ¿Qué le diré esta noche en la cita que me ha pedido, y le he dado a todo riesgo? Seguramente no perderé mi tiempo en escuchar sus jeremiadas, y esto no debe conducir a nada. Los lamentos amorosos sólo pueden oírse en recitativo obligado y en arias de bravura. Infórmeme, pues, de lo que ocurre y de lo que yo deba hacer, o sino deserto, para evitar el fastidio que preveo. ¿Podré ver a usted esta mañana? Si está ocupada, escríbame una palabra, y deme la contraseñ


