CARTA LX EL CABALLERO DANCENY AL VIZCONDE DE VALMONT (Inclusa en la presedente.) ¡Ay! Amigo mío, estoy desesperado; he perdido todo; no me atrevo a confiar al papel el secreto de mis penas; pero tengo necesidad absoluta de depositarlas en el pecho de un amigo seguro y fiel. ¿A qué hora podré ir a verle y buscar en su amistad consuelos y consejos? ¡Era yo tan feliz el día en que le abrí mi corazón! Ahora, ¡qué diferencia! Todo se ha mudado. Todo lo que sufro por mi parte no es sino la mínima porción de mis tormentos; pero mi inquietud, mi desasosiego por el objeto que más amo en el mundo, ¡ay! esto es lo que no puedo soportar. Más dichoso que yo, usted puede ir a verla, y cuento con que su amistad no me rehusará este servicio; pero antes es preciso que yo le hable y le informe. Usted me


