CARTA LXI CECILIA VOLANGES A SOFÍA CARNAY Compadece a tu Cecilia, que es muy desgraciada, mi querida Sofía. Mamá se ha enterado de todo; no concibo cómo ha podido sospechar la menor cosa; y, no obstante, todo lo ha descubierto. Ayer noche creí, en verdad, que tenía un poco de mal humor; pero no puse mucha atención, y mientras acababa su partida hablé muy festivamente con la señora de Merteuil, que había cenado aquí, y charlamos mucho de Danceny. No creo hayamos podido ser oídas. Dicha señora se fue, y yo me retire a mi cuarto. Ya me estaba desnudando, cuando mamá entró, y mandó salir a la doncella. Luego me pidió la llave de mi papelera. El tono con que lo hizo me causó un temblor tan grande, que apenas podía sostenerme. Yo hacía como que no la encontraba, pero al fin fue preciso obedece


