CARTA LXII LA SEÑORA DE VOLANGES AL CABALLERO DANCENY Después de haber abusado, caballero, de la confianza de una madre y de la inocencia de una niña, no sorprenderá a Ud. no verse más recibido en una casa en que ha correspondido a las pruebas más sinceras de amistad con el proceder más impropio de un hombre honrado. Prefiero suplicarle que no vuelva a poner los pies en mi casa, a dar a mi portero unas órdenes que nos comprometerían a los dos igualmente, por las observaciones que los criados no dejarían de hacer. Tengo derecho a creer que usted no me obligará a acudir a este medio tan poco favorable para ambos. Le prevengo también que, si en lo sucesivo hace la menor tentativa para mantener a mi hija en el descarrío en que la ha precipitado, una clausura austera y eterna la sustraerá a


