Capítulo XXII. Modos de comportarse en 1830 La palabra se le concedió al hombre para disimular lo que piensa. PADRE MALAGRIDA Nada más llegar a Verrières, se reprochó Julien lo injusto que había sido con la señora de Rênal. «¡La habría despreciado como a una pobre mujer si hubiera fracasado en su escena con el señor de Rênal! Sale adelante como un diplomático y yo simpatizo con el vencido, que es enemigo mío. Hay en mi comportamiento una pequeñez burguesa: ¡mi vanidad se escandaliza porque el señor de Rênal es un hombre! Ilustre y extensa corporación a la que tengo el honor de pertenecer; no soy sino un necio.» El padre Chélan había rechazado las viviendas que los liberales mejor considerados en la comarca habían rivalizado en ofrecerle cuando su destitución lo expulsó de la rectoría.


