Capítulo 10

2227 Parole

Capítulo 10 La muchacha pasó ante Heyst como si la hubiera cegado algún chispazo de luz convulsa, secreta, irreal, en cuyos dominios estaba a punto de entrar. Las cortinas del dormitorio cayeron tras ella con sus pliegues inflexibles. La mirada ausente de Ricardo parecía seguir el vuelo danzante de una mosca en el aire. —¿Está muy oscuro, verdad? —murmuró. —No tanto como para no ver que su hombre anda rondando por ahí —dijo Heyst en un tono comedido. —¿Quién? ¿Pedro? Mal se le puede llamar hombre a eso; en otro caso no le hubiera cogido yo tanto cariño. —Muy bien. Le llamaremos entonces su estimado socio. —¡Eso es! Muy estimado, para lo que queremos de él. Un gruñido y una dentellada, ¡y cómo! ¿Y no le quiere usted cerca? —No. —¿Quiere que se lo quite de en medio? —insistió Ricardo,

Lettura gratuita per i nuovi utenti
Scansiona per scaricare l'app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Scrittore
  • chap_listIndice
  • likeAGGIUNGI