CAPÍTULO VEINTICINCO Kendrick atravesaba a toda velocidad el Gran Desierto, luchando contra la puesta de sol, todos ellos se apresuraban para volver a tiempo sabiendo lo que se jugaban si no lo hacían. La temperatura estaba empezando a bajar radicalmente, la luz se volvía más tenue a cada momento que pasaba y Kendrick recordaba cómo eran las noches en el Gran Desierto. Cada noche que pasabas allí, ponías tu vida en riesgo. Aunque en el pasado habían sobrevivido, Kendrick sabía que esta vez sería diferente; más cerca de la Cresta, las noches eran más traicioneras. Cada vez que se había tumbado a dormir se había encontrado con algunos de sus hombres muertos al despertar, ya sea comidos por los insectos o por extrañas criaturas de la noche que desaparecían, dejándoles solo la marca de las m

