CAPÍTULO TREINTA Y UNO Thorgrin cayó a través del aire, gritando, agitándose, sintiendo el aire frío pasando por él a una velocidad impresionante, mientras caía en picado en el océano y los acantilados. Cayó cientos de pies, sintiendo pasar apresuradamente toda su vida. Él sabía que en momentos aterrizaría, muerto y todo habría acabado, aquí, en estas piedras, en este océano, tan cerca de encontrar a su madre. Aquí, en esta Tierra de los Druidas, tierra de sueños. Se preguntaba cómo podía ser, cómo era posible que él pudiera luchar por algo toda su vida sólo para que se escabullera fuera de su alcance. De alguna manera, él había fallado. Se había convertido en el mayor guerrero que podría ser en el campo de batalla; y sin embargo, él no había conquistado las profundidades de su propia ps

