CAPÍTULO TREINTA

1070 Parole

CAPÍTULO TREINTA Luanda estaba parada en el barco de Rómulo, no lejos de él, viendo su espalda mientras él observaba el mar, con las manos en las caderas, sonriendo victorioso. Luanda escuchó el chirriar incesante, y miró hacia arriba y vio el ejército de dragones en el horizonte, guiando el camino, desapareciendo a medida que se dirigían hacia las Islas Superiores, en su camino para destruir a su hermana y a toda su gente. Rómulo rio y rio, mientras conducía la flota de barcos, miles de ellos, cubriendo el mar como banco de peces, navegando lejos del Anillo hacia las Islas Superiores. Luanda miró al horizonte y sabía que debía sentirse satisfecha. Después de todo, ella por fin había conseguido lo que quería. El Anillo fue destruido; ella se vengó. Vengó a Bronson, se vengó de su exilio

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