Capítulo Quince Me doy la vuelta y casi suelto una exclamación de sorpresa. Solo ha pasado un día, pero ya me había olvidado del efecto que tiene la proximidad real de Max. No estoy segura sobre lo de la comida rusa, pero ese pelo y esos labios podrían llegar a hacerme estar a punto de cambiar de bando. Él se me acerca. Mi ritmo cardíaco se dispara. ¿Estamos otra vez a punto de besarnos? Eso no me ayudaría a mantener la cabeza fría, pero... Una camarera se interpone entre nosotros, pestañeando con los ojos clavados en Max. Con aire coqueto, le dice algo muy rápido en ruso mientras yo lucho contra mis ganas de lanzarle una patada de Krav Maga directa al higadillo. Al menos creo que está hablando en ruso. Suena un poco raro. ¿Puede ser que no lo hable de forma fluida? Max retrocede

