CAPÍTULO 14-2

2004 Parole

"Te dejaré ir. Cálmate!" Habló Douglas, que miró al conductor que seguía conduciendo. En cuanto la soltó, sintió un fuerte golpe en sus partes íntimas. "Incluso inmovilizada y tumbada ha conseguido darme un puñetazo", pensó, apretando los dientes. Al verle contener el dolor, Verónica aprovechó para dar una patada a la puerta del coche en un intento de abrirla para poder escapar a la oscuridad. "¡Que Dios me ayude!" gritó al sentir que sus cabellos eran sujetados por unas fuertes manos que le impedían deslizarse fuera del vehículo. El hombre tiró de ella sin cuidado. No estaba contento, pues la sujetaba con cierta dureza. Cuando estuvieron frente a frente, Verónica se estremeció. Iba a matarla, sus ojos lo decían. "Cálmate, Verónica, me llamo Douglas y fui contratado por tu padre para m

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