Valentina se encontraba sumida en un profundo dolor por su gran desamor. las lágrimas habían sido sus compañeras constantes durante las últimas semanas, por Alexander, el hombre que era el amor de su vida y la había abandonado por ir detrás de sus sueños.
El dolor en su corazón era inmenso, pero no tenía tiempo para lamentarse, ya que una nueva e inesperada noticia cambiaría su vida para siempre.
Después de una noche de intenso dolor, Valentina se descompenso, su madre al no poder despertarla, muy preocupada llamo a su esposo y al médico del pueblo quien al revisarla decide urgente internarla y hacerle unos estudios.
Se encontraba en el hospital, rodeada de médicos y enfermeras que trataban de descubrir la causa de su malestar, la incertidumbre la invadía mientras esperaba los resultados de los exámenes.
Su mente divagaba entre el miedo a lo desconocido y la esperanza de que todo estuviera bien.
Finalmente, el médico entró en la habitación con una expresión seria en su rostro.
Valentina contuvo la respiración, preparándose para lo peor __ Valentina, los resultados han confirmado que estás embarazada, dijo el médico con voz suave pero firme, un torbellino de emociones la invadió en ese momento, la sorpresa, el miedo y la alegría se mezclaron en su interior.
Sin embargo, la noticia no fue recibida con la misma alegría por parte de su padre, el al enterarse de la situación, su rostro se llenó de ira y desaprobación, no podía entender cómo su hija había llegado a esa situación y culpaba a Alexander por su irresponsabilidad. Los gritos y las discusiones se convirtieron en el nuevo ambiente en la habitación del hospital.
Por otro lado, la madre de Valentina estaba radiante de felicidad, a pesar de las circunstancias, veía en el embarazo de su hija una oportunidad para fortalecer los lazos familiares y brindarle todo el apoyo necesario, su amor incondicional como madre y su optimismo eran un bálsamo para el corazón herido de Valentina y la esperanza de que cuando se entere Alexander que ella está embarazada, vuelva por ellos y formen la familia que ya son.
La abuela de Alexander, por su parte, también se mostró emocionada ante la noticia. aunque no estaba de acuerdo con la partida de su nieto, ahora estaba feliz por el embarazo de Valentina y el hecho de convertirse en bisabuela la llenaba de orgullo y satisfacción.
Veía en ese bebé una nueva oportunidad para recuperar a su nieto y que junto a Valentina puedan construir un futuro juntos.
Valentina se encontraba en medio de un torbellino de emociones, a pesar del desamor que había experimentado, el embarazo le brindaba una nueva perspectiva, sabía que no sería fácil, pero estaba decidida a enfrentar los desafíos que se avecinaban, el amor incondicional de su madre y la esperanza de un nuevo comienzo le daban fuerzas para seguir adelante.
El destino había tejido una historia llena de giros inesperados para Valentina, ahora, con un nuevo ser creciendo dentro de ella, estaba lista para enfrentar cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino, el desamor había dejado una marca en su corazón, pero también había despertado una fuerza interior que la impulsaba a luchar por su felicidad y la de su hijo.
___Ahora debes ir a buscar a Alexander y que vuelva al pueblo y se haga responsables de ustedes grita furioso su padre.
__ No papa no quiero que el vuelva forzado por mi embarazo, quiero que cuando el vuelva sea porque me ame y no por obligación.
Cuando el regrese, porque sé que lo hará, se enterara de su hijo, yo no voy a ir a buscarlo, ni tu tampoco, dice ella.
Luego de compensar sus valores y que el medico la viera bien y la ginecóloga le diera sus indicaciones, Valentina es dada de alta y llega a su casa luego que Alexander la había llamado y por este desencuentro ya no volvió a llamar.
Alexander
· Alexander se encontraba parado en el umbral de su nuevo departamento, con una mezcla de emoción y nerviosismo, después de meses de búsqueda, finalmente había logrado alquilar el lugar que tanto anhelaba en el corazón de la ciudad.
Era un espacio vacío, con solo un colchón en el suelo y una heladera casi vacía, pero lo que le faltaba en mobiliario, lo compensaba con una vista impresionante de los imponentes edificios que se alzaban frente a él.
Después de despedirse de la pensión que había sido su hogar durante meses, Alexander se sentía como un pájaro que finalmente había sido liberado de su jaula, ahora, tenía la oportunidad de crear su propio espacio, su propio refugio en medio del bullicio de la ciudad, aunque el departamento estaba vacío, eso no le importaba veía el potencial en cada rincón y estaba emocionado por llenarlo con su esencia.
Con determinación, Alexander comenzó a desempacar las pocas pertenencias que había traído consigo, colocó sus libros en una estantería improvisada, desplegó una manta en el suelo para crear una zona de descanso y organizó sus escasos utensilios de cocina en los armarios. Aunque no tenía mucho, estaba agradecido por lo poco que tenía y sabía que podía construir a partir de ahí.
Cada mañana, Alexander se despertaba con el sol que se filtraba a través de las cortinas y se deleitaba con la vista panorámica que se extendía ante sus ojos, observaba cómo la ciudad cobraba vida, con sus habitantes apresurados y los rascacielos que parecían tocar el cielo, era un recordatorio constante de las infinitas posibilidades que la ciudad tenía para ofrecerle.
A medida que pasaban los días, Alexander se sumergía en la energía vibrante de la ciudad, exploraba sus calles, descubría nuevos cafés y se perdía en sus museos.
Cada noche, regresaba a su departamento, donde la vista de los edificios iluminados lo recibía con calidez, aunque aún le faltaba mucho por hacer para convertirlo en un verdadero hogar, se sentía en paz y en armonía con su entorno.
Con el tiempo, Alexander comenzó a conocer a sus vecinos. Compartía charlas casuales en el ascensor y se encontraba con ellos en el gimnasio del edificio, a través de estas interacciones, se dio cuenta de que no estaba solo en su búsqueda de un nuevo comienzo. Todos tenían sus propias historias y sueños y juntos formaban una comunidad diversa y acogedora.
A medida que pasaban los meses, el departamento de Alexander se transformó en un refugio acogedor, las paredes desnudas se llenaron de obras de arte que había adquirido en sus exploraciones por la ciudad, los estantes se llenaron de libros que había descubierto en las librerías locales y la cocina, una vez vacía, ahora estaba equipada con utensilios y especias que le permitían experimentar con nuevas recetas.
En su nuevo hogar, Alexander encontró la libertad y la inspiración que tanto anhelaba, cada día se despertaba con gratitud por la oportunidad de vivir en medio de la belleza y el bullicio de la ciudad, aunque a veces extraña mucho a Valentina, él no la olvido y en las noches quisiera tenerla otra vez dormida en su pecho, acariciarla y besarla como hacía antes.