13 ACORRALADO LUCIOUS Amaneció otra noche sin Helena. Lucious se paseó a lo largo del vestíbulo. La espera de Cilia y su séquito lo estaba estresando. Si fuera humano, seguramente perdería algo de cabello o tendría una úlcera del tamaño del Big Ben. Hans habló mientras descendía la gran escalera: —Caminar de un lado a otro no resolverá nada. —Me tranquiliza. —Tranquilidad no es una palabra que asociaría contigo. Lucious se detuvo y lo miró fijamente. —Ilario va a salir libre, Hans. No pudimos encontrar suficiente evidencia para poner de rodillas a estos hermanos. —Hemos subestimado sus habilidades. Esta vez lo haremos mejor. Lucious se burló. No había nada que pudieran hacer para evitar que Cilia les lanzara sus demandas. La presión de los delegados europeos también se acumulaba

