Capítulo 5. El violín encantado El violín encantado Christine Daae, debido a intrigas sobre las que volveré más adelante, no continuó inmediatamente su triunfo en la Ópera. Después de la famosa noche de gala, cantó una vez en casa de la duquesa de Zurich; pero ésta fue la última ocasión en que se la oyó en privado. Se negó, sin excusa plausible, a aparecer en un concierto benéfico al que había prometido su asistencia. Actuó como si ya no fuera dueña de su destino y como si temiera un nuevo triunfo. Sabía que el conde de Chagny, para complacer a su hermano, había hecho todo lo posible en su favor con M. Richard; y le escribió para darle las gracias y también para pedirle que dejara de hablar en su favor. Nunca se supo el motivo de esta curiosa actitud. Algunos pretendieron que se debía a

