9. parte 2

354 Palavras
No supe ni qué decir de lo inesperado que fue ese ofrecimiento. —¿De verdad? —Pestañeé, sorprendida. —Sí, así podrás ver tú misma que no hay nada de que preocuparse —asintió con simpleza—. No tendrás que imaginarte cosas extrañas. —Vaya, Aleix, gracias, en serio... —Solo... —me interrumpió como si acabara de recordarlo—. Me deberás un favor, ¿de acuerdo? Enarqué una ceja, nada asombrada por eso. —Ah, no podía ser un gesto desinteresado. Aleixandre alzó los hombros y las manos en un gesto de «¿qué puedo decir?». —Ningún gesto es desinteresado por mucho que lo parezca —aseguró con ingenio—. ¿Qué dices entonces?—¿Qué tipo de favor te deberé? —quise saber primero. —¿Qué tipo de favor te deberé? —quise saber primero. Su sonrisa de labios pegados fue misteriosa, pero al mismo tiempo me hizo sospechar de una doble intención. —No será nada que no deba pedirle a la chica de mi hermano —dijo por fin, como prometiendo que no había un trasfondo. Probablemente sí lo había. Probablemente era peligroso decir que sí a eso, pero necesitaba entrar en ese club. Ya me las arreglaría luego con Aleixandre. —Bueno, acepto. Él asintió. —Mañana. A las dos. Te paso a buscar. Hecho el acuerdo, me ajusté la mochila y avancé hacia la salida para dejarlo solo con lo que fuera que iba a hacer con la chica que esperaba. Justo antes de salir me lanzó: —Oye, que lo del favor sea un secreto entre tú y yo. ¿Qué? ¿A Aegan no le gustaría enterarse? Tal vez Aleix sí era el Cash más e******o. Igual eso lo descubriría cuando me dijera qué favor le debía. —No es nada. —Hizo un gesto para quitarle importancia, y después me dedicó una sonrisa que nuevamente emanó dobles intenciones—. Me agradas, Jude. —Y enfatizó de forma muy rara—: Bastante. Tras eso, me fui. Anota esto: nunca le debas un favor a un Cash.
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