CAPÍTULO VEINTE Aidan daba vueltas al dormir con sueños turbulentos. Vio a su padre bajando en el río ahogándose en los rápidos; vio un río diferente y a su hermana, Kyra, cayendo por una cascada; vio al entero ejército Pandesiano invadiendo Escalon, prendiéndole fuego; y vio a un ejército de dragones bajando y respirando fuego sobre Escalon y convirtiéndolo todo en cenizas. Las llamas de los dragones se unían a las llamas de los Pandesianos, y muy pronto Escalon no era nada más que un gran incendió. Aidan se vio a sí mismo en medio de todo esto y gritando mientras se quemaba vivo. Aidan despertó sobresaltado, gimiendo, respirando agitadamente y queriendo llorar; pero una parte de él lo detuvo y le recordó que guardara silencio. Sintió cómo se movía con pequeños saltos y sintió madera de

