CAPÍTULO XI. VOTOS TEMPORALES En una ocasión en que ella llevaba dos años dentro, y ya tenía los catorce, llegado un momento la dijeron que tenía que hacer los votos y decidir si quedarse o no en el Templo para toda la vida, y ella se lo preguntó a la voz, y esta le dijo que hiciera los votos primeros, pero no los perpetuos, pero que de todas maneras consultara con sus padres y así lo hizo el fin de semana siguiente, y ellos le dieron la misma respuesta. Ella se lo dijo a su maestro, el cual quedó sorprendido, pues no conocía que existieran esa clase de votos y tuvo que preguntar al principal. Este le contestó que sí existían, aunque no era costumbre el hacerlos así, y le dijo, que quería hablar con la muchacha que los había pedido. La hicieron llevar a un salón en donde conversó con el

