Logan
Me ubico fuera de ese lugar, las ventanas tenues dejan muy poca vista de adentro. El lugar era pequeño, un tanto desolador, parecía esos lugares en donde pocas personas quieren entrar, pero deberás cerdo porque no tienen cómo entrar a un lugar más decente.
Ella se ve allí, con su uniforme color blanco, atendiendo a un hombre que no deja de observarla con lujuria. Acomodo mis lentes, para poder entrar. La manecilla de la puerta, está suelta, pasó mi mano por la frente, las sillas están muy pegadas las unas a las otras, como si prefieren meter una cantidad de personas sin importar su comodidad.
Me hago allí, frente a su paso. Ella viene tan distraída que no se da cuenta que estoy ubicado frente a su cuerpo, levanta su rostro lentamente y cuando me ve su gesto cambia, parece realmente incómoda.
—Señor, ¡Qué sorpresa verlo por este lugar! —dice, luego gira su cabeza cuando el hombre que ordenó la llama pidiéndole más cosas.
—Pasaba por el lugar, tenía hambre. —Mis ojos escanean todo, se ve algo… Desagradable —. ¿Podría tomar asiento? —ella mueve su cabeza parece no estar muy conforme con mi explicación. Me indica donde sentarme, para luego dejar la carta.
—Atenderé otras mesas, cuando esté lista para ordenar puede decirme —dice sin tan siquiera mirarme a los ojos.
Miro la carta y solo comida poco saludable venden en este lugar. No entiendo como "su esposo" la tiene trabajando en el lugar así. Los hombres que aparentemente frecuentan este lugar, son realmente asquerosos.
—¿Estás seguro qué quieres comer aquí? Porque a unas cuantas cuadras hay un buen restaurante, tal vez esté más a su altura —ella habla, su tono de voz es como éxtasis para mi cerebro.
—Tengo mucha hambre, —apreté mis labios —. ¿Qué me recomendarías? —ella sonríe, acomoda un mechón de cabello detrás de su oreja.
—La verdad, acá venden una de las mejores hamburguesas que he probado en mi vida, es realmente deliciosa.
—Perfecto, quiero dos de esas. —Ella abre sus ojos.
—Tráela con sus acompañantes, me das una para comer acá y otra para llevar, por favor. —Clavo mi mirada en ella, observando como la curvatura de sus labios se acomodan en una sonrisa discreta, sus pupilas se mueven relativamente rápido, está realmente nerviosa.
—Perfecto.
Ella continúa con sus labores, no tarda mucho cuando me trae el pedido. El cual estaba lleno de grasa, carbohidratos. No había cubiertos para comerla y esto me recordó los días con ella. La comida no estaba mal, pero mi vista estaba directamente en ella y en cada paso que daba, la llamé con mi mano, ella se acercó lo más pronto posible, su cabello estaba despeinado.
—Tráeme una botella con agua, —ella anota y coloca un papel sobre la mesa—. ¿A qué horas sales? —de inmediato se tensa.
—¿A qué se debe su pregunta? Lo siento, pero solo es un cliente y no tengo porque responder esas cosas tan personales —dice para luego irse.
Toma mi teléfono y le marcó a Frank, cuando responde bajo mi tono de voz.
—Te vas a encargar de que aún no corran a Mary, es más, deja todo en mis manos, si veo que no puedo con las cosas tú entras, al menos quiero entregarme de esto. Tu parte es sencilla, necesito que nadie la contraté, quiero que todas las puertas se le cierren, quiero ser su única opción —dije y colgué cuando ella se acercó.
—¿Eso es todo?
—¿Quisiera caminar contigo un poco?
—Mi respuesta es no, todavía queda mucho trabajo y vienen por mí. —Junto mis cejas.
—¿Tu esposo?
—No, mi suegro. Él se encarga de pasar por mi todas las noches. —Ella mueve su cabeza—. No entiendo porque estoy respondiendo, mire… no quiero que las cosas se malinterpreten, puedo creer que está aquí por una casualidad, sin embargo, no es muy común que una persona como usted frecuente estos sitios.
—Una persona como yo… Mary, no soy un hombre malo, solo tenía hambre. Por lo visto este lugar tiene las mejores hamburguesas de Toronto, así que no será la última vez que me vea por aquí. —Me puse de pie, le extendí la hamburguesa, que había empacado—. Está deliciosa, si desea puede comerla.
Camino hasta la caja, ella queda como en shock. Me acerco a la mujer que está atendiendo, para luego mirarla y sonreírle coquetamente.
—Está muy lindo el lugar. —Ella me observa de arriba a abajo, luego acomoda su blusa para que se le vea mejor sus pechos.
—Está a la orden —se pone roja y un poco torpe.
—Iré al grano, no me gusta perder el tiempo. ¿Tendrá un lugar donde podamos hablar a solas? —Ella asiente y me conduce hasta lo más parecido a una oficina.
—Me sorprende ver a un hombre como tú por ese lugar, eres demasiado guapo —ella habla y pasa su mano por el rostro. Le sonrió y me siento.
—Necesito que despida a alguien, la puede despedir en una semana. —Ella de una vez se torna sería.
—¿Sucedió algo?
—Su mesera, necesito que la despida en una semana.
—¿Acaso tuvo un inconveniente con ella cuando lo atendió? Porque le aseguro que es una chica muy eficiente, y la verdad es la primera vez que recibo alguna queja por parte de ella.
—Eso no es asunto suyo. Necesito que haga lo que le pido, le voy a dar buen dinero. —Saco mi chequera y la firmé con varios ceros a la derecha—. Es algo personal, adicional necesito que mañana cierre el restaurante dos horas antes. Pagaré todo lo que crea que sea conveniente en ventas que se pueda perder esas dos horas. —Ella observa el cheque y hace un o con su boca.
—La verdad me da mucha curiosidad, no sé si está enterado pero ella es una mujer casada.
—Lo sé, no me importa.
—Es romántico eso. —Mueve sus brazos.
—¿Necesita más dinero para que haga lo que le estoy pidiendo? —dije serio.
—Le voy a dar un consejo, no será fácil acercarse a ella, su suegro y su esposo no la dejan sola ni un solo segundo, uno la trae y el otro la lleva, la sobreprotegen —comenta con burla.
—Perfecto, miraré que puedo hacer con eso. Pero usted me va a ayudar, mañana cerrará dos horas antes, como se lo dije anteriormente. Si llega a venir el hombre por ella, usted debe decirle que están haciendo limpieza o mantenimiento, va a hacer que se devuelva su casa solo y ya.
—Me asusta ver su insistencia por esa chica, es alguien común.
—Eso no es asunto suyo, ¿Necesita más dinero?
—Mañana cerraré tres horas antes, así que deme lo que considere necesario. —Saqué otro cheque, y se lo extendí en sus manos. Ella lo enrollo y lo guardó en medio de sus senos.
—Cabe aclarar, que usted no puede decir absolutamente nada. Tengo mucho dinero, si llega a comentar algo, la destruyo. Acabo con este hermoso lugar, acabo con usted y con cada cosa que le guste. —Ella me sonrió.
—Seré su celestina si está de acuerdo. —Me puse de pie para luego salir.
No me importa lo que tenga que hacer, la quiero cerca de mí.
Si debo convertirme en el villano, lo voy a hacer.
Al salir pude sentir su mirada curiosa, una mirada acusatoria le dirigí a la dueña de este lugar. No puede salir nada de su boca. Mary se acercó a mí de forma prudente.
—¿Sucedió algo señor? —ella habla con su mandíbula tensa, está realmente estresada—. ¿Mi atención fue tan mala para que haya tenido que hablar con mi jefa?
—Tu atención ha sido la mejor que he recibido en mi vida; solo quería hacer un pedido, las hamburguesas me encantaron —le dije guiñando el ojo.
—Pesado —susurro… pensando que no la podía escuchar.
—¿Pesado? Sí mucho… sería muy bueno que descubrieras de que forma. —Subí mis cejas. Los colores subieron por su rostro.
—Que tenga una feliz noche.
Salí de allí, sintiendo que he avanzado en un terreno muy grande.