Capítulo 6: Primero es él

1019 Palavras
Lissa terminó su turno con normalidad, los clientes aquí ya sabían como eran las cosas, sabían en especial que tipo de mujeres eran las que aceptaban ese tipo de proposiciones. Lissa estaba mentalizada que posiblemente mañana no la tendría fácil, por eso quería prepararse para eso, que su cerebro estuviera lo más despejado posible. Lissa se cambió de ropa, y luego fue directo a la casa de Masón, le envió un mensaje de que iría a pasar la noche con él y al no recibir respuesta, asumió que él estaba durmiendo, así que le daría una sorpresa ella no podía dejar de pensar que de nuevo le estaba mintiendo, que ella no era lo que él merecía, pero era muy cobarde como para decirle la verdad o hacer que se fuera del lado de ella. Ella tomó un taxi, cuando llegó a la casa de su novio, Lissa bajó del taxi y vio a Masón esperándola, con sus brazos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja. —Creí que estabas durmiendo —ella le dijo, mientras él la abrazaba con mucho amor. —Lo estaba, sin embargo, vi tu mensaje y se me hizo ilusión. No tienes idea como quería que vinieras a pasar la noche conmigo. —Él le da un beso, haciendo que ella pierda el aliento—. Entremos, no quiero que te resfries por estar a esta hora en la calle. Lissa y Mason entraron a la casa, era una casa pequeña, cómoda. En donde vivían él y su padre. Pocas veces se había quedado a dormir Lissa en esta casa, porque ellos tenían su lugar y era el que frecuentaban con regularidad. —Terminaste el trabajo pronto hoy, me encanta que hayas pensado en mí como primera opción para esta noche. Lissa solo necesitaba algo está noche, era simplemente un abrazo del hombre que le daba esa paz, eso era lo único que iba a quitarle a Lissa en una buena parte las presiones que había tenido en el día. Fueron hasta la habitación de Masón, ella retiró su abrigo, mientras él iba por algo de tomar, los planes de Masón eran pasar una noche romántica, como hace mucho tiempo no la pasaban. Ella se sentó, miraba la foto que había de ambos en aquella mesa y no pudo evitar sonreír, él era un hombre maravilloso. Al entrar Mason, traía en sus manos una botella de licor con dos copas. Se acercó él por detrás y agarró el cuerpo de Lissa para besar su cuello. —No tienes idea cuanta falta me hacías —él habla, entre gemidos, mientras pasa sus manos por el cuerpo de Lissa—, me has tenido completamente descuidado, entre la universidad y tu trabajo. —Aquí estoy, procuraré que sea más frecuente. Él sirve dos copas, beben cada uno un sorbo y después unieron sus bocas, con el sabor de aquel amargo licor. Ella levantó la camisa de su novio, para luego pasar sus manos por aquel intrépido abdomen. Sus besos comenzaron a ser más feroces, más violentos, llenos de deseo. Se lanzaron en la cama, sus cuerpos pedían encontrarse, necesitaban sentirse… En especial el de Lissa, desde que vio a su querido maestro, su cuerpo había quedado completamente encendido, esperando ser apagado en cualquier momento. Él la desvistió, tenía un ritual, algo que siempre hacían y ya se había convertido en un hábito, él la desvista y luego besaba de forma superficial su cuerpo, calentando de alguna manera, luego la penetraba hasta que llegaran juntos, Lissa se había acostumbrado a la forma en la que él hacía eso y no le veía nada de malo, al final, era una manera de conectarse con el hombre que amaba. Ella cerró sus ojos, él pasaba sus labios por su piel desnuda, pero algo evitó que Lissa se pudiera concentrar, su teléfono sonaba insistentemente, ella no dudo en contestar, podrían ser sus padres los que estuvieran en peligro. —Debo contestar, dame un minuto —ella le dijo, él subió sus manos como si no hubiera problema alguno. Ella cubrió su cuerpo y se sentó en el sofá, había visto el número en la pantalla y lo que menos quería es que Masón escuchara algo—. ¿Sí? —ella dice. —¿En dónde está, Lissa? vine a buscarla de nuevo al bar y no la encuentro —él habla afanado, ella mira a Mason que muerde su labio inferior cuando la ve. —Estoy en casa de mi novio, lo siento jefe, ahora no puedo atenderlo. —Escucho una risa al otro lado de la línea. —Termine lo que sea que esté haciendo, la necesito. —Está muy tarde y me queda imposible ir, si quiere repongo el tiempo otro día —Lissa le dijo, tratando de sonar normal, para que Mason no se diera cuenta. —¿Es enserio? necesito que algunas cosas queden listas para mañana, porque no voy a poder ir a mi casa luego de la universidad, pero por lo visto tengo que pagar para adquirir más tiempo con usted. —Ella sonrió, esas palabras en lugar de que le dieran mal genio, hace totalmente lo contrario. Aron por algún motivo había vuelto al bar, al ver que ella no estaba, quería observar, tenerla bajo control, ni él mismo era consciente del porqué. Buscaba alguna excusa, pero ella se le estaba saliendo de control y eso era algo que no iba a tolerar. —Por lo visto jefe, las reglas de mi contrato no le quedaron claras. Lo siento, pero ahora no voy a ir —ella afirmó, Aron pasó la mano por su barbilla, no le gustaba perder el control de las cosas. —Está bien, solo por está vez gana señorita, espero que esto no vuelva a ocurrir. —Jefe, le recuerdo quien es mi prioridad, que tenga una buena noche. Ella cortó la llamada, volvió al lado de su novio y le dio un beso, ella no podía permitir que las cosas con Aron se salieran de control en su vida... Al menos más de lo que están.
Leitura gratuita para novos usuários
Digitalize para baixar o aplicativo
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Escritor
  • chap_listÍndice
  • likeADICIONAR