Lissa debía llegar al bar lo más pronto posible, la habían llamado a último minuto porque una de sus compañeras se enfermó. Ella no pondría resistencia para trabajar, ya que lo veía como una forma ligera de salir de todas sus deudas en el menor tiempo posible.
Ella no sabía nada de Aron, luego de la firma de esos documentos, debía seguir sus instrucciones, pero él simplemente no se molestó por comunicarle cual sería el paso a seguir.
La música esta noche estaba a todo volumen, una temática diferente. Se estaba festejando un cumpleaños y el bar estaba reservado para algunas personas demasiado importantes del sector político, Lissa solo iba a asistir un par de horas, bailaría para ellos y acompañaría al festejado, luego de eso podría estar en su anhelado día de descanso.
Lissa se puso su habitual peluca, esta noche tenía que vestirse con lentejuelas y maquillaje pronunciado, ella sonrió al espejo, no le gustaba lo que veía, pero realmente había hecho un buen trabajo.
Las luces del lugar bajaron, teníamos que salir tres mujeres a bailar. Me puse mi antifaz y salimos. El baile era alguien simple y sensual, Lissa solo iba a reemplazar a alguien así que la atracción de los invitados se fijaba en las otras dos mujeres. Eran poco las habilidades que tenía que demostrar en ese baile, únicamente movimiento de cadera y utilizar su mayor grado de sensualidad para así hacer que aquellos hombres invitados a todo esto gritaran como si fueran gatas en celo.
Lissa pues eso mira hacia la puerta principal cuando vio como Aron entraba dispuesto a ir hacia la barra, eso de algún modo la puso inquieta porque quería decir solo una cosa: puede que tuviera que empezar ahora mismo con su teatro.
Los aplausos sacaron a Lissa de sus pensamientos, terminaron de presentar su espectáculo para luego ir a atender a los clientes. Lissa pasó cerca al festejado y tomó una copa, luego se sentó muy cerca de él, mientras escuchaba como parloteaba de cosas sin sentido mientras sobrevalorado a todo lo que parecía correcto para ella, a Lissa no le quedaba más remedio qué sonreír y fingir que los demás de aquel hombre trataba no le afecta ni un poco.
Cuando aquel hombre se cansó de Lissa y se fue a celebrar con una de las chicas qué había escogido desde un principio por la que había pagado una gran cantidad de dinero. Ella caminó directo hacia Aron, era de muy mala educación pasar de largo y no saludarlo. Aunque para decir verdad por más de que a Lissa ese hombre le estaba arruinando de a poco la vida no puede negar que algo en él llamaba completamente su atención y era mucho más poderoso que su sentido común.
—Señor Bakker, no pensé encontrarlo por este lugar —Lissa se sienta, pide un vaso con agua y espera ansiosa las palabras de aquel hombre.
—Pensé que no se vendía a los hombres, por lo visto solo lo utiliza como coartada ¿No? —Lissa rueda sus ojos, ella no puede creer lo que está escuchando. Si en algún momento pensó que él era una buena persona, en este momento le queda claro que se equivocó y se dejó llevar por las apariencias.
—No es asunto suyo, igual ya recuerdo que no estamos en universidad, así que no tiene porqué venir a intimidarme con sus comentarios fuera de lugar —ella habló con seguridad, mientras que las miro de reojo y sonrió de lado. Esas típicas sonrisas que hacen mojar las bragas de cualquier mujer.
—No pienso disculparme por algo que es obvio, pensé que iba a estar en este lugar por eso vine, al parecer es uno de sus lugares favoritos —él comenta. Ella solo puedo apretar sus puños en estos momentos está completamente convencida que fue una mala idea venir a saludarlo.
—Bueno, creo que perdí mi tiempo estando aquí a su lado. Iré a continuar con mi trabajo.
—¿Cuánto cobra por una noche? Me da algo de curiosidad —Lissa abre sus ojos completamente impactada por lo que acaba de escuchar—. Me imagino que por eso puede estudiar en tan prestigiosa universidad. —Ella se levanta rápidamente de la silla, pero él la detiene sosteniendo su brazo.
—¿Vino solo a eso? A ofenderme, porque si las cosas son así puede irse La puerta es demasiado grande y estoy segura que por allí cabra.
—Lo lamento, no he tenido un día fácil.
—Lo entiendo, a mi un idiota me hizo firmar un documento únicamente para tener confidencialidad, para fingir ser su pareja —Lissa dijo y los dos rieron, por unos cuantos segundos hubo conexión en sus miradas. Sin embargo, Aron giró su rostro para evitar tener tanto contacto con ella.
—Que afortunada, no obstante, decidí venir porque necesito que mañana luego de la universidad vaya conmigo, hay un cóctel organizado por mi padre, es pequeño porque va a presentar un proyecto que está organizando en el hospital. Aprovecharemos allá para hacer la presentación oficial de mi pareja —él comenta sin mirarla—. En mi apartamento tendrá todas las cosas que va a usar.
—Está bien, creo que no era opción, verdad. No se preocupe, estaré allá con la mejor sonrisa y fingiendo que estoy completamente enamorada.
Aron se pone de pie, mientras Lissa lo mira atentamente.
—Exacto, te recuerdo señorita que ahora usted hará lo que le pido. Por el momento, la dejó continuar con su laborioso trabajo, —él la analiza de arriba a abajo y con una sonrisa jocosa se acerca y susurra en su oído—. Debo admitir que sus clientes son muy afortunados.
Dice eso y se va, ella queda completamente confundida con su cuerpo temblando por su cercanía.