Lissa se sienta sobre un enorme sillón, su cita con su querido profesor estaba por empezar y los nervios de Lissa estaban más que alertas por todo esto.
—¡Ya llegó! —Ella levanta la mirada cuando escucha la carrasposa voz de Aron—. Pensé que se iba a tardar más.
Aron sonríe al ver que tiene a esa mujer bajo sus manos, la mira de arriba abajo y en estos momentos le parece insignificante, como si ella fuera una mujer cualquiera.
—No tengo mucho tiempo, le dije por teléfono que no podía en este momento asistir a este lugar, no obstante, a usted le importa muy poco lo que pase en la vida de los demás —ella habló con su voz entrecortada.
Lissa era consciente en lo que se estaba metiendo ¿O no?
—Los tiempos van a regir según lo que yo plantee —él le responde de manera fría—. Igualmente serán unos minutos, necesito que firme esto y se vaya.
Él deja sobre la mesa un sobre, ella suspira profundamente pidiendo una ayuda divina para que algo le dé una señal y ella pueda salir de este lugar sin cometer alguna estupidez.
—Es un acuerdo de confidencialidad, no quiero que nadie sepa este pequeño "pacto" que hicimos entre los dos. Los dos saldremos beneficiados, tampoco le diré a nadie si usted señorita cumple todo lo que yo le pido —Aron comenta, con una sonrisa llena de arrogancia en su rostro, ella lo observa con algo de temor—. Le pido que lo lea, pregunte cualquier cosa porque después de firmar no hay marcha atrás.
Lissa se maldijo por pensar que él podía ayudarla en el momento, necesitaba amortiguar un poco la deuda que había adquirido en los recientes días, sin contar que debía pagarle una cantidad al ruso y pedirle que no se metiera con su padre.
—No… no importa las condiciones —Lissa tartamudeo, mientras sostenía con su mano derecha aquel lápiz para firmar y temblaba de manera consistente—. Antes de firmar necesito algo de usted, —Aron dobla las mangas de su saco y apoya su cuerpo sobre la mesa, eso sin duda le dio un aspecto completamente sexy y Lissa no es una piedra para no notarlo.
—Claro, se pone más interesante si es así.
—Necesito dinero hoy mismo —Aron arrugó sus cejas ante la petición de esa mujer.
En el fondo, Aron tenía la esperanza de que ella no fuera igual que las otras, pero por lo visto se equivocó, ella es igual de interesada a cualquier mujer que se le acerca.
—¿Dinero? —Él quitó la proximidad que había entre ellos, Lissa pasó saliva, él la estaba tentando con su cercanía y ella no estaba tomando como una prueba difícil de conllevar—. ¿Qué estaría dispuesta a hacer, señorita Meijer?
—Firmar esto —ella respondió con una seguridad que no pensó que tenía.
—Está bien, escriba en esa hoja cuanto dinero necesita, se lo girare en unos minutos.
Lissa no lo pensó dos veces, para ella el dinero en estos momentos era lo que más le importaba, sin pensar que se estaba vendiendo a un hombre como Aron.
Cuando firmó, ella se quedó con una copia, él se puso de pie y sin decir nada más se fue. La confusión por parte de Lissa era demasiado grande.
Como lo prometió, Aron giró la cantidad de dinero que yo solicito, para él eso era como un pelo de un gato, para ella era una salvación.
Lissa volvió a la casa, aprovecho para comprar un poco de medicinas para su padre, cuando estuvo en la casa por fin, inyecta su padre con unos antibióticos y termino de hacer la limpieza de su cuerpo para luego hacerlo dormir al menos por lo que quedaba de la noche, ella entró a su habitación, tomó el teléfono que le habían dado para estos sus casos y sin pensarlo dos veces, llamo a ese número.
—Bueno —dice Lissa.
—Mi querida doctora, ¿Cómo vamos? ¿Ya casi estás lista para trabajar conmigo? —Lissa apretaba sus manos llena de frustración.
—Primero muerta —ella habló, escuchando solo una risa llena de diversión al otro lado—. Tengo su dinero del mes, llegamos a un acuerdo y no veo que los respete.
—Mira muñeca, los acuerdos los pongo yo, por ende sí quiero cambiarlos lo voy a hacer —él dijo, mientras lamía sus labios imaginándose a Lissa—. Sin embargo, solo por ti voy a hacer una excepción. Dame el dinero del mes con un porcentaje de intereses adicional y te aseguro que no vuelvo a molestar a tu papá.
—Está bien, solo asegúrese de cumplir su palabra. Le dejaré el dinero en el mismo lugar de siempre, espero no volver a escuchar su voz.
—Hermosa, cabe recordar que nadie puede enterarse de nuestras llamadas y nuestros compromisos, recuerda que la vida de esos dos ancianos que tienes como padres están en mis manos —Él ríe, luego cuelga la llamada.
Esas palabras, como siempre, hacen que Lissa se quiebre.
Lissa cumplió su ritual de cada mes, colocaba el dinero en una bolsa plástica, le gusta dirigir un lugar cerca de su casa, allí la estaba esperando un carro color beige, ella entregó el paquete y se fue caminando al lado contrario.
Mientras tanto, Aron iba camino a la casa de su padre, quería distraerse un poco y eso funcionaba con una partida de ajedrez. Al entrar a aquella enorme casa, lo recibe el olor a comida recién hecha.
—No puedo creer que alguien se haya animado a salir de su cueva —su hermano Leo, comenta con tono de burla.
—¿Vas a seguir con eso? —Aron le dijo, mientras pasaba por su lado y le daba un leve empujón.
—¡Ay vamos! ¿Cómo no voy a tener el gusto de hacerlo? mírate, estás aquí al frente de mí, algo que no se ha visto en los últimos treinta días —Leo le dice, Aron solo niega con la cabeza, mientras camina directo a la sala.
—Sí salía, solo que no venía por aquí, no quería encontrarla en este lugar y mi padre ¿Dónde está?
—Él está en el hospital, —Leo coloca una fina línea en su boca—. Nunca estuve de acuerdo que siguiera viniendo luego de que terminaron, pero ya sabes que para nuestro padre lo primero es el trabajo. —Aron arruga las cejas, se sienta y le presta atención a su hermano.
—¿Siguen trabajando en esa investigación? —Leo asiente con su cabeza—. No importa, ya lo superé. Estoy saliendo con una mujer, muy hermosa e inteligente. Tal vez la traiga a la casa en estos días.
Leo se sienta, él conoce a su hermano más que a nadie más en la vida, no ve muy seguro a Aron de lo que dice.
—¿De verdad? ¿Superaste a Lily? —Leo cuestiona, Aron sonríe con tranquilidad y le responde de forma afirmativa—. Bueno, eso era algo que se veía venir. Solo espero que eso te sirva para volver a tener turnos en el hospital de forma recurrente y no solo una vez a la semana, ese lugar es tu vida.
Leo tenía razón y Aron lo sabía, solo que aún la herida estaba muy abierta y así, no sabía si podía sobrevivir.
—¿Cuándo conoceré a la afortunada? —Leo sube y baja sus cejas, Aron rueda sus ojos al ver que su hermano continúa siendo el mismo infantil.
—Eso debería preguntar yo, a tu edad deberías tener al menos una relación amorosa fallida, pero no, prefieres estar supervisando a tu hermano menor que estar por allí buscando al amor de tu vida.
—Ay por favor, no cambies las cosas. —Leo se puso de pie y tocó el hombro de su hermano—. No estás solo, si necesitas hablar, sabes que estoy aquí. Me alegra demasiado que la arpía de Lily haya quedado en el pasado.
Leo se va, su turno en el hospital comenzaba en unas pocas horas y tenía que correr para llegar.
Aron se sentía afortunado de la familia que le tocó, a pesar de que poco se ven por los turnos en el hospital, siempre se demuestran el mayor cariño posible.
—Joven ¿Desea quedarse a comer algo? —el ama de llaves le pregunta a Aron, él se pone de pie y acepta su ofrecimiento.
Aron no pensaba desaprovechar cualquier oportunidad para probar las delicias de esta casa, algo que no tenía en la suya. Él vivía como un hongo, solo. Utilizaba su apartamento solo para dormir y, en este último mes, luego del engaño ni comía en ese lugar. Se sentó en ese enorme comedor y sintió como la melancolía se hacía presente, como su sueño de tener familia se iba esfumando con el paso de los días.
Aron levantó la cabeza, cuando escuchó unas voces provenientes de la entrada, en cualquier lugar reconocería esa voz, en algún tiempo fue su perdición, lo que él no tiene seguro es si aún lo es. Los pasos se aproximaban y eso hacía que el apetito de Aron se esfumara.
—¿Hijo? ¡Que gusto verte por aquí hoy! —el padre de Aron se acerca y le da una abrazo, como siempre cariñoso y bondadoso como siempre—, ¿por qué no me dijiste que ibas a venir? hubiese pospuesto lo que tenía en el hospital, me hubiera encantado compartir tiempo contigo —el hombre mayor expresa con gran cordialidad, él ama a sus hijos más que nada.
—Papá, aquí estoy. No es necesario hacer una fiesta por eso, —él hombre mayor sonrió, miró a Lily e hizo un gesto de pena por su hijo, él no estaba muy enterado, pero asumió cosas. Él había insistido que su hijo cubriera la licencia de la maestra en la universidad, así su hijo no pensaría tanto en la mujer que tiene al frente.
—Dejaré algunas cosas en la biblioteca, ¿Hay algún problema si se quedan solos? —Aron chasqueó con su lengua.
—Señor Benjamín, soy como de la familia. Me sentaré y acompañaré a su hijo, —Lily le guiñó su ojo, Aron no miraba a su padre, él en el fondo estaba que explotaba y sacaba a esa mujer de la casa, sin embargo, si quería mantener su mentira a flote, debía comportarse como un adulto.
Benjamín se fue a la biblioteca, en el fondo, él tenía la esperanza que su hijo fuera feliz con una mujer como ella, así que darles un tiempo a solas sonaba como la mejor de las ideas.
—¿Cómo estás? —ella pronuncia en baja voz, mientras se acerca a la mesa.
Él siente sus pasos, siente su aroma, su voz… Todo lo que lo vuelve loco, no obstante, él piensa que si queda, será el peor de sus errores.
—Estoy comiendo, ¿no es obvio?
—Aron, no me has dado la posibilidad de explicarte las cosas. —Él sonríe y la mira con odio—. Solo fue un error, estaba tomada y me sentía… —él la siseo.
—Eso ya es cosa del pasado, adicional que es obvio que me estás mintiendo, te vi ayer con tu amante de nuevo y no creo que eso haya sido un error ¿O me equivoco? —ella tensa su mandíbula.
—¿Me estás espiando?
—No, para nada —él suelta una gran carcajada—. Tuve un desagradable momento, pero la vida sigue sin ti, aunque no lo creas. —Aron se pone de pie.
—Podemos intentarlo de nuevo, no me hagas esto —ella suplica, mientras agarra el brazo de Aron.
—No te estoy haciendo nada, puedes seguir viniendo a esta casa, puedes seguir trabajando en el hospital, por mi no hay problema. Tu presencia se volvió insignificante para mi, ahora mi vida tiene otros horizontes —él habla, Lily lo mira desconcertada.
—¿Te vas hijo? —Benjamín maldice, su hijo se va y no puede hacer nada para ayudarlo.
—Sí, tengo que ir a ver a mi novia —Aron dice con total seguridad, la boca de ambos se abre sorprendidos.
—¿Tienes novia? —habla el hombre mayor, mirando disimuladamente a Lily.
—Claro, no me pensaba quedar toda la vida pensando en esta mujer —Aron señala a Lily, su padre solo niega con la cabeza.
—¡Ahora bien! debo irme.
—Me gustaría conocerla —Lily pronuncia, Aron sonríe, está logrando su objetivo—. Estamos en el siglo XXI y es obvio que podemos ser amigas.
—Lo pensaré, adiós papá.
Aron sale de esa casa de dos formas: La primera y más evidente, es que su presencia le afecta más de la cuenta y no va a ser fácil superar todo lo vivido con ella y la segunda, si las cosas siguen así, no será necesario usar a Lissa por tanto tiempo.