Eva Fui hasta la sala en donde Thiago estaba, allí le di una sonrisa y lo vi solo. ¡Qué casualidad que ni Andrew ni su víbora nos quieran acompañar! seguramente necesitan tiempo a solas y estoy dispuesta a que tengan su tiempo a solas. Thiago no merece lo que ese par le hacen y yo quiero ser esa amiga que lo ayuda a salir un poco de su tonta realidad. —¿Y tu esposa? —A ella no le gusta este tipo de cosas y… ¿ el tuyo? —él mira hacia atrás y me da una sonrisa. —Él es un amargado. Pero yo no y no pienso quedarme aquí. Thiago extendió su brazo y lo agarré con gusto, no hay mejor para pasar las penas, que pasarla con amigos. No obstante, antes de que pudiéramos salir escuché la voz de aquel querido y arrogante esposo que me gané en la lotería de la desgracia de mi vida. —Eva querid

