Eva Sentí como el calor subía por mis mejillas, este hombre estaba realmente cerca de mí, no puedo dejar de regañarme por no poderme controlarme al decir las cosas. Debo tener un límite, mi boca debe tener un límite. Y puede que mi plan esté funcionando, que esté llamando su atención. Pero no quiero que sea yo quien pierda el control de la situación, eso es lo que menos quiero. —Entonces… ¿No cree que es hora de que hagamos las cosas bien y hagamos lo que hacen los esposos? no tengo ningún problema si lo que le preocupa es la protección tengo unos cuantos condones allí —él dice, como si nada. Mientras señala con su cabeza uno de los cajones—. Al final, es nuestra luna de miel. Abrí mis ojos… él es un desgraciado solo se preocupa por tener se.xo, eso es lo único que le interesa defi

